Impacto sobre los dominicanos del desastre haitiano

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Alguien podría pensar que el impacto negativo sobre los dominicanos de la tragedia haitiana se ha limitado a las varias docenas de nuestros conciudadanos que han muerto en Puerto Príncipe.  Pero la realidad es otra.

El turismo hacia nuestro país se ha reducido, dado que los extranjeros creen, equivocadamente, que el terremoto nos ha afectado, a pesar de los grandes esfuerzos de nuestros representantes en esa área de insistir en que no es así.  Por otro lado nuestro gobierno está gastando, con toda la razón, más de RD$231 millones en ayuda a Haití, a expensas de servicios públicos que ya estaban incluidos en nuestro presupuesto y que ahora no podrán ser ofrecidos a los dominicanos.  Nuestro sector privado está donando más de RD$200 millones, lo que reduce sus beneficios. 

Las epidemias en Haití bien pueden cruzar nuestras fronteras y ya muchos de nuestros  hospitales están abarrotados de haitianos. Gran cantidad de ellos, por razones entendibles, no quiere salir de allí y regresar a su país.  Algunos son acogidos en hogares dominicanos.  Nuestras obras públicas están siendo afectadas ya que una gran cantidad de equipos pesados fue enviada a Haití. Los primeros, por cierto, en llegar.  Las deportaciones de haitianos indocumentados han sido suspendidas, al igual como ocurrió en Estados Unidos cuando, con motivo de los huracanes de los noventa, se pararon las deportaciones de haitianos y centroamericanos indocumentados. 

Tan sólo el tiempo dirá si la tragedia, como ocurrió en Costa Rica cuando el terremoto que destruyó a Managua, Nicaragua en los años sesenta, implicará más éxodo de haitianos hacia nuestro país.  En el corto plazo muchos están regresando en busca de sus familiares y les estamos concediendo permisos de retorno.

La lucha contra la droga podrá hacerse aun más difícil si venezolanos y colombianos optan por enviarla desde un territorio haitiano ahora en caos. Además, unos 4,000 criminales escaparon desde la cárcel de Puerto Príncipe.  A diferencia de cuando los huracanes que afectaron nuestro país, los flujos en divisas por concepto de reaseguros no serán importantes en el caso haitiano.

Pero, por el lado positivo, muchos haitianos encontrarán trabajo en Puerto Príncipe cuando las agencias internacionales reconstruyan edificios públicos y casas de pobres.  Eso tal vez  podría detener el éxodo hacia nuestro país.  Hay unos 1.5 millones de haitianos sin casa y un 70% de los edificios de su capital están destruidos.  Dadas las ventajas representadas por la cercanía en cuanto al flete, las exportaciones dominicanas de cemento, varillas, blocks y comida en general, incluyendo agua, aumentarán, al ser adquiridos por las agencias donantes, beneficiando a importantes empresas nacionales y a nuestras exportaciones.

Los servicios dominicanos de transporte aéreo y terrestre ganarán más.  Barahona tendrá más vida al convertirse en un centro de acopio y distribución. La gasolina y otros combustibles fluirán a través de nuestro país. Varias empresas dominicanas de ingeniería ganarán más al prestar sus servicios en la reconstrucción de la capital haitiana.  En el pasado reciente ya han estado ganando allí concursos internacionales.

Finalmente, hay un aspecto político positivo: la mayoría de las agencias noticiosas han destacado el muy importante y temprano papel de nuestro gobierno y nuestro sector privado ayudando a Haití ante su calamidad.  Ahora falta un “Plan Marshall”.  Esta tragedia, con su enorme costo en términos humanos y económicos, bien puede lograr que, por fin, el mundo tenga sus ojos y bolsillos puestos, por buen tiempo, en nuestros vecinos.