Incendio en los bosques, de carbón y sequía, combinación terrorífica

Mi entrega del 15 de febrero estaba referida a la insostenibilidad para la República Dominicana la demanda de carbón en Haití, cuya base energética depende de los árboles, los cuales ya no hay en su país por lo que su producción se realiza de este lado de manera ilegal, con algunas complicidades.
Trascendió la semana pasada que el carbón que se consume en las parrilladas de Canadá y Estados Unidos se produce aquí.
También fue demostrado en el 2014 en el documental “muerte por mil cortes” del director Jake Kheel, quien reveló que los árboles de la Sierra de Bahoruco y del bosque seco del área cercana al lago Enriquillo llegan a Haití convertidos en carbón y alcanza para abastecer el mercado haitiano y para exportar desde el vecino país.
Los cientos de incendios de que fuimos testigos por diferentes medios la semana pasada y un breve mapeo visual realizado en varios puntos de la cordillera central, también son atribuibles a la estrategia de producir carbón de este lado con los mismos propósitos
Una breve cronología de lo que pasó la penúltima semana de marzo nos muestra que el día 20 se produjo el incendio en Cabeza de Toro, en Bávaro, que afectó a seis kilómetros del área protegida de Laguna Bávaro, se estima que fue intencional.
El viernes 22, mil quinientas tareas de bosque fueron arrasadas en Guaigüí, La Vega; este incendio se dijo, fue provocado la noche del viernes por usurpadores de terrenos y fue extinguido la tarde del sábado.
La noche del sábado 23, imágenes de satélites mostraban 677 incendios forestales diferentes, según divulgó el grupo de Wasaps “Derecho y Sostenibilidad”.
El incendio de Guaigüí y otros en la cordillera central, cuyas imágenes logramos apreciar por las redes sociales, es como para ponerse a llorar de impotencia. Una mata de pino para llegar a la madurez debe pasar 20 años y una mano criminal la elimina en segundos.
En épocas de sequía la mayoría de los incendios son provocados y los habitantes de las comunidades saben quiénes lo hacen.
Lo que ha pasado entre febrero y marzo es para que sea calificado de terrorismo ecológico. Los provocadores de incendios, incluyendo a los “empresarios” del carbón, los cuales actúan en la impunidad, deben sufrir las consecuencias por el delito cometido.
Los jueces penales deben entender que los bosques, el agua, la fauna y la flora pertenecen a los derechos colectivos expresados en el artículo 66 de la Constitución y que la Ley 64-00 de Medio Ambiente, es de orden público.
Finalmente, en cuanto a la base energética de Haití, debe ser cambiada, contemplando el uso de la energía renovable ya que tienen sol todo el año y si Canadá quiere ayudar a los haitianos, podrían comenzar dotándolos de energía solar. La tecnología para lograrlo es barata, es la mejor manera de cooperar para el desarrollo de Haití.
La energía no contaminante del sol es renovable y se puede usar para calentar comida o agua, es la energía solar térmica y la energía solar fotovoltaica, para generar electricidad, tal como apunta Jaime Lorenzini, profesor de la Universidad de Chile, que tanto Haití como República Dominicana, con sol todo el año, no debiéramos depender de los combustibles fósiles y destinar el dinero de las importaciones de petróleo a otras necesidades.
Pensar estratégicamente es ver todas las posibilidades de la independencia energética, poniéndola en el centro del interés nacional, protegiendo los bosques que son los que garantizarán la vida futura de la isla.