Incidente entre juez y defensa Pittaluga hace abortar audiencia

Continuación del juicio Odebrecht, la defensa del abogado Conrado Pittaluga, procesado en el caso por los sobornos de Odebrecht. Hoy/ Aracelis Mena. 12/02/2019
Continuación del juicio Odebrecht, la defensa del abogado Conrado Pittaluga, procesado en el caso por los sobornos de Odebrecht. Hoy/ Aracelis Mena. 12/02/2019

La pasiones se desbordaron ayer en los debates del caso Odebrecht y tocaron al juez de la instrucción especial Francisco Ortega, quien se vio precisado a pedir a un abogado de la defensa de Conrado Pittaluga retractarse de un cuestionamiento que le hizo, o atenerse a las consecuencias de la ley.
Fue hacer oposición a la inadmisibilidad del juez, a la solicitud de designación de tres peritos que hizo la defensa del imputado, lo que dio al traste con la audiencia.
Manuel Rodríguez, dijo que el juez Ortega había declarado inadmisible una petición incidental que hizo la defensa de Pittaluga, sin nadie solicitárselo (debió hacerlo el Ministerio Público).
“Y el honorable juez acaba de declararla inadmisible motus propio, de oficio, en ese caso, supliendo incluso un medio de defensa de la otra parte, lo que me hace confundir, contra quien estoy litigando…”, le dijo Rodríguez al juez.
El “match”. El magistrado Ortega lo espetó diciéndole al abogado que a él se le habían permitido en audiencia, anécdotas y “chistes que necesariamente no son del gusto de nadie”, y le pidió tener respeto y mantener la forma.
La defensa le ripostó alegando que lo que estaba diciendo es de derecho. El juez lo mandó a callar y a defenderse de lo que pudiera ser una actitud desleal y advirtiéndole que “al Tribunal se la va a juzgar”.
“Cállese, defiéndase, defiéndase, estamos en una situación del juez y el abogado; defiéndase de lo que pidiera ser una deslealtad frente al proceso, porque el juez no va a incurrir en arbitrariedades contra usted y por lo tanto le está diciendo que se defienda”, decía el juez visiblemente afectado.
“Juan sin Miedo”. Rodríguez dijo tener conciencia de lo que había dicho, y afirmó que eso se encuentra en cualquier doctrina, incluso en la del honorable juez.
En ese sentido, dijo que reiteraba sus palabras porque están vinculadas con el proceso.
“Cuando un juez, sea este honorable juez o cualquier otro juez de una jurisdicción actúa ex oficio, actúa de manera proactiva en un proceso acusatorio, ciertamente causa confusión y graves daños. Si nadie le ha pedido nada al juzgador y el juzgador toma proactividad en medio de una parte, está violando el debido proceso y con ello el derecho de las partes a proveerse de todas las garantías que establece la Constitución de la República”, señaló.
Rechazó que haya cometido deslealtad alguna porque se estaba basando en la norma procesal; “aquí no hay ninguna igualdad y yo no pretendo que exista igualdad entre el poder omnímodo que usted tiene como honorable juez con el de una defensa o un abogado; estoy criticando una decisión, dentro del contexto, dentro del lenguaje de la juricidad …” agregó.
Tensión en la sala. El ambiente era tenso en el Tribunal, y Santiago (Chago) Rodríguez, también de la defensa de Pittaluga, pidió la palabra al juez quien se la concedió.
Tratando de subsanar las cosas sugirió dejar las cosas hasta adonde habían llegado, retomar la audiencia y ver lo que había pasado como “un planteamiento que quizá no se formuló en los términos en que debió ser formulado”.
Pero el “Quille” del juez era tal, que preguntó a Chago si había terminado, dio un malletazo y se retiró a deliberar el incidente a las 2:40 y regresó a las 3:23 con su veredicto.
Después de un sermón en el que entre otras cosas dijo que al margen del evangelio que pueda tener cualquiera sobre la justicia y los jueces hay que respetarla, el juez Ortega leyó decisión.

“La expresión del abogado configura una deslealtad en tanto implica temeridad, que significa atrevimiento e irrespeto, es una situación de delito de audiencia porque la ley no distingue entre asistente y abogados para el debido respeto de los jueces, y también constituye un ultraje contra la autoridad de los jueces que es una infracción penal contemplada en los códigos”.
Sin embargo, dijo que en su ánimo no estaba herir la dignidad profesional de nadie y le pidió retractarse.