Inconsecuencias

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No habría manera de justificar que la remodelación de la sala de emergencia de un hospital tenga que durar catorce años.

Ni siquiera tendría justificación que se alegue que no ha habido recursos suficientes para concluir la obra, porque en catorce años son muchos los proyectos que se iniciaron y terminaron después de iniciada la remodelación que nos ocupa.

Estamos hablando de la sala de emergencia del único hospital especializado en traumatología que tiene el país, el Darío Contreras, que por condición de excepción debe cubrir la demanda de servicio de todo el país.

El Darío Contreras es un centro de referimiento que demanda de facilidades para poder dar servicio puntual a la demanda que proviene de todo el país.

En términos de años, hace dos y medio períodos de gobierno que fue iniciada la remodelación de la emergencia del Darío Contreras y nadie ha podido explicar por qué no ha sido concluida.

No hay forma de explicar que durante ese tiempo no haya habido disponibilidad de recursos para terminar.

La paralización de obras solo conduce a inflar sus costos finales, debido a escalamiento de los precios y a deterioros que hay que corregir al reanudar los trabajos.

Lo menos que se puede pedir es que la remodelación de la sala de emergencia del Darío Contreras sea retomada y concluida, como forma de mejorar la oferta de servicio de ese hospital.

No creemos que alguien pueda tener argumentos convincentes para justificar esta inconsecuencia.

 

Muestra trágica

La muerte de nueve personas en el interior de una discoteca que se incendió  obliga a replantear la necesidad de establecer y hacer respetar normas de seguridad para la preservación de vidas humanas.

Aquí son pocos los establecimientos de este tipo que estén provistos de escaleras y salidas de escape para casos de incendio o terremoto.

En el creciente número de torres construidas en este país hay pocas que cumplen las normas internacionalmente aceptadas para garantizar el escape de la gente en caso de dificultades y facilitar las labores de los bomberos y grupos de salvamento.

Incluso, aquí hay muchas edificaciones multipisos cuyo primer nivel es aporticado, sin muros, que representan un serio peligro de colapso en caso de terremoto.

En el caso de establecimientos como discotecas y cines, las normas obligan a proveer medios que garanticen la seguridad de la gente, pero nadie parece ocuparse de hacer cumplir esas normas.

Por eso es posible que muera gente encerrada en un centro de diversión, como ha ocurrido es el caso de las nueve personas muertas en circunstancias lamentables, que pudieron evitarse.

La razón obliga a insistir en la demanda de que haya una estricta supervisión de los medios de protección de vidas en los sitios frecuentados por el público.

Las autoridades deben actuar para evitar tragedias como la que motiva este comentario.