Increíble, pero cierto

FRANCISCO ALVAREZ CASTELLANOS
Haití, un país inviable (deforestado, con pocas tierras agrícolas, etc.) se niega a importar pollos y huevos dominicanos y prefiere traerlos de otros países.

Como dijera un famoso escritor dominicano en una novela, “El Masacre se pasa a pié”.

O sea, exportar desde nuestro país pollos y huevos a Haití se hace por tierra, mediante camiones. Ahora, sin embargo, los haitianos prefieren traer dichos productos por barco y de tierras mucho más lejanas que la nuestra.

Podemos exportar al vecino país todo lo que producimos, con solo pasar el Masacre, el Artibonito y cualquier otra corriente de agua que divida ambos países. El costo es infinitamente inferior que al del uso de barcos o aviones, sin recordar que pasando el “Masacre” a pié se gana mucho tiempo.

Que no se alegue lo de la “gripe aviar”, que fue algo que no perjudicó a nadie y que desapareció tan pronto como fue detectada.

Haití tiene muy poco que ofrecer al extranjero. Tan poco, que de depender de ello, los haitianos se morirían de hambre.

Si Haití diera a sus habitantes las oportunidades que merecen, no tendrían que emigrar a nuestro país. De Juana Méndez, en Haití, a Dajabón, por ejemplo, la distancia no llega a cuatro kilómetros. Hace 65 años que efectivamente el Masacre se pasaba a pié, mediante un puente, claro está, y sin pasaporte ni ningún otro documento especial.

Mis padres, mis hermanos y yo íbamos a pié todos los sábados a Juana Méndez…¡de compras¡ Y no podía ser más cordial el trato que recibíamos! Y, que conste, ya habían transcurrido algunos años de la matanza ocurrida en el 1937.