Incremento de los homicidios

Incremento de los homicidios

Balear con toda mortal intención va en estos momentos hacia un alza estadística, con particular saña contra mujeres y con perfiles epidémicos. Unos propósitos de destrucción de vidas ajenas, y hasta de las propias, con incidencia también de suicidios que alarman como abundancia de mortíferos artefactos en manos equivocadas.

Varios hechos han partido de circunstanciales arranques de ira o en medio de excesivos consumos de alcoholes, falta de autocontrol al momento de reaccionar que convierten meras contradicciones del momento en tragedias. O riñas por pretensiones maritales exacerbadas enmarcadas en una cultura de violencia.

Individuos habitualmente vistos en sus entornos como emocional y conductualmente descalificados para el porte de armas de fuego, como el personaje que venía dando señales de necesitar urgentes tratamientos siquiátricos y que llegó a cometer una matanza en Higüey de seis víctimas y que la Policía logró abatir antes de que pudiera acabar con más vidas.

Está resultando de mayor evidencia que la sociedad está expuesta a la falta de acciones inteligentes y efectivas contra la disponibilidad en la población civil de instrumentos de irreversible letalidad. Por el solo hecho de ser fáciles de esgrimir y que baste con unas apretadas de gatillo para segar existencias, incentivan exteriorizar de la peor manera posible las perturbaciones mentales de alta peligrosidad y no tratadas.

Las deudas de efecto retardado

No comenzaron ahora las preocupaciones porque el Estado pasó de buenas a primeras y muy intensamente a depender del crédito, mayormente del rango soberano y oneroso y no del que debía proceder de organismos multilaterales de metas desarrollistas y tasas moderadas.

Se quería dinero para manejarlo con manos sueltas, sin los límites y controles que entidades como el BID y el Banco Mundial imponen cuando prestan para garantizar que los recursos fortalezcan estructuralmente a los deudores en respaldo a su solvencia.

Tras caer en el pasado en una fuerte subordinación a lo externo, sería catastrófico para República Dominicana prescindir de fuentes crediticias y hacerse exportadora neta de capitales, para honrar compromisos sin retroalimentarse con eficiencia, montada todavía en una enormidad de gastos para sobrevivir a la pandemia.