Indagar causas y corregir errores

Lo primero que se le ocurre a cualquiera es atribuir a las inundaciones y riadas los daños en carreteras y puentes. Pero un juicio a la ligera puede pasar por alto la posibilidad de que la causa haya sido la pobre calidad o inapropiada ubicación de las obras, y no solo la fuerza del agua. Estos daños deben servir para algo más que lamentos. Deben ser el laboratorio oportuno para analizar causas y asumir compromisos de calidad en diseño y elaboración de obras.
Ahora es la mejor oportunidad para determinar si ríos poco caudalosos que hicieron grandes daños, se desbordaron por socavación de sus riberas debido a la intensiva extracción de materiales, y no porque el cauce no pudiera conducir los volúmenes de agua vertidas. Hay que ver si la deforestación en las cuencas hidrográficas ha jugado un papel crucial en la dispersión de las aguas. Y hay que inventariar los lugares no aptos para asentamientos humanos, y hacer en cada caso lo que corresponde.
Los volúmenes de agua caídos en estos días obligan a revisar criterios de calidad y seguridad relacionados con las obras, sobre todo carreteras y puentes, y tomarnos más en serio la necesidad de cuidar las cuencas hidrográficas, canalizar ríos y proteger mejor el ambiente y la biodiversidad. La naturaleza nos acaba de regalar un excelente laboratorio, al precio de una dura experiencia que no debemos repetir.

PIB: la bonanza excluyente

Nuestro abultado PIB ha sido por muchos años el motivo de orgullo para los políticos de turno, y algo que pasa desapercibido en los inconmovibles niveles de pobreza. En vez de riqueza que amasa la minoría y que contiene un alto nivel de endeudamiento, el PIB debería tener vocación incluyente y una distribución más equitativa y justa entre todos los dominicanos, para que real y efectivamente, la economía esté al servicio de todos.
Decir estas cosas es llover sobre mojado. Pero hay que decirlas y remacharlas. De ahí que echemos mano al estudio “Mejores servicios para un crecimiento inclusivo”, presentado ayer por la OCDE, que destaca los profundos niveles de desigualdad en nuestro país y aconseja como prioridad impulsar el desarrollo incluyente que esboza la Estrategia Nacional de Desarrollo. Dicho está.