Indicación: tomografía axial, resonancia magnética

Entre los 12 y 24 meses la PL

Es importante la realización de una PL urgente para descartar la existencia de una meningitis infecciosa si en niños mayores suele haber fiebre, cefalea, irritabilidad, rigidez de nuca y signos meníngeos positivos (Kernig y/o Brudzinski).
Los neonatos y lactantes presentan vómitos, fiebre, decaimiento, rechazo de las tomas, irritabilidad, convulsiones y abombamiento fontanelar, en ausencia de rigidez de nuca y signos meníngeos.
El retraso en la realización de la PL es aceptable si hay insuficiencia respiratoria, inestabilidad hemodinámica, signos neurológicos focales, alteraciones de la reactividad pupilar o sospecha de hipertensión intracraneal.
En situaciones subagudas (historia de 2-4 semanas), con clínica de cefaleas, vómitos, pérdida de peso o fiebre los diagnósticos diferenciales incluyen meningitis bacteriana, tuberculosa, absceso cerebral y tumor de fosa posterior.
Los signos de peligro de herniación cerebral en estas circunstancias son: macrocefalia, sonido a “olla cascada” en la percusión craneal, edema papilar, tortícolis o rigidez de cuello con ansiedad o irritabilidad a la movilización. En estos casos se realizará previamente tomografía axial computarizada o resonancia magnética, para realizar el diagnóstico. La ausencia de signos de edema cerebral autorizará la realización de la PL, en niños menores de 12 meses los signos típicos de meningitis pueden estar ausentes y es recomendable realizar una PL. Entre los 12 y 24 meses la PL está indicada si hay algún dato clínico adicional sugestivo de meningitis. A partir de los 2 años los signos clínicos de infección meníngea suelen estar presentes, de modo que en su ausencia no es preciso realizar una PL. En todo caso, es recomendable el seguimiento clínico en las horas siguientes para valorar la aparición de signos clínicos específicos o deterioro neurológico.