Indocumentados EU enfrentan el miedo y salen a trabajar

ACOMPAÑA CRÓNICA: CRISIS MIGRATORIA EEUU - AME3819. AVONDALE (ESTADOS UNIDOS), 05/07/2019.- El inmigrante de Guanajuato (México) Arturo Oblea, quien lleva 18 años radicado en Estados Unidos, posa para Efe el pasado 12 de junio frente a su casa en Avondale, Arizona (EE.UU.). Como un ejemplo de que la necesidad vence al miedo, cientos de indocumentados salieron este viernes de sus casas a las afueras de Avondale (Arizona) para ir a trabajar, a pesar de la amenaza de grandes redadas en "algún momento después del 4 de julio" hecha por el presidente de EE.UU., Donald Trump. EFE/ Beatriz Limón
ACOMPAÑA CRÓNICA: CRISIS MIGRATORIA EEUU - AME3819. AVONDALE (ESTADOS UNIDOS), 05/07/2019.- El inmigrante de Guanajuato (México) Arturo Oblea, quien lleva 18 años radicado en Estados Unidos, posa para Efe el pasado 12 de junio frente a su casa en Avondale, Arizona (EE.UU.). Como un ejemplo de que la necesidad vence al miedo, cientos de indocumentados salieron este viernes de sus casas a las afueras de Avondale (Arizona) para ir a trabajar, a pesar de la amenaza de grandes redadas en "algún momento después del 4 de julio" hecha por el presidente de EE.UU., Donald Trump. EFE/ Beatriz Limón

Como un ejemplo de que la necesidad vence al miedo, cientos de indocumentados salieron ayer de sus casas a las afueras de Avondale (Arizona) para ir a trabajar, a pesar de la amenaza de grandes redadas en “algún momento después del 4 de julio” hecha por el presidente de EE.UU., Donald Trump.
“Ya de tanta amenaza de Trump solo nos queda echarnos el miedo al lomo y salir a trabajar, viviendo aquí solo sabemos que salimos, pero nunca si vamos a regresar”, dijo a Efe el inmigrante de Guanajuato (México) Arturo Oblea, quien lleva 18 años radicado en Estados Unidos.
El miedo es el pan de cada día para los indocumentados de Avondale, una ciudad de casi 86,000 habitantes, de los que más de la mitad son latinos, y en la que la gente ya está habituada a las detenciones de inmigrantes por parte de los agentes de Servicios de Inmigración y Aduanas (ICE).
Las historias que se escuchan en un pequeño poblado de casas móviles situado a las afueras de Avondale acerca de que la “migra ya ha levantado a muchos en el barrio” llenan de sobresalto a los indocumentados, pero de igual forma tienen que cumplir con sus labores para no poner en peligro sus trabajos y el sustento de sus familias.
“Yo no quisiera salir, pero si no voy a trabajar son capaces de descansarme (darle de baja), ya rentaron la grúa en el trabajo y no puedo faltar”, dijo a Efe el inmigrante mexicano Ignacio Molina, quien trabaja en la construcción.
Una gran figura de la Virgen de Guadalupe resguarda la entrada de la casa de la familia Molina y a ella se encomienda a diario Lorena, esposa de Ignacio y madre de sus cinco hijos, para evitar que toque a su puerta “la migra”, como se conoce a ICE entre los inmigrantes. “Aquí ya empezaron con las redadas, son varios vecinos los que se han llevado, los esperan en la esquina y nada más salen a trabajar, los paran para deportarlos, aquí no se abren las puertas y se vive con miedo”, comenta a Efe la inmigrante mexicana.
A comienzos de esta semana el presidente Trump anunció que las redadas masivas contra inmigrantes con las que amenazó el mes pasado y luego pospuso durante dos semanas empezarán después del 4 de julio, Día de la Independencia de los Estados Unidos. “Después del 4 de julio, mucha gente va a tener que salir (de Estados Unidos)”, dijo Trump en unas declaraciones a periodistas.
Arturo Oblea, quien vive en Avondale, perdió a su vecino y compadre hace un mes, cuando otro vecino se molestó porque le pidió el favor que amarrara su perro porque podía atacar sus hijos. “De inmediato lo amenazó con echarle a la migra, pero nunca pensó que fuera a pasar hasta que un día un carro lo siguió, se le emparejó en la esquina, lo detuvieron y lo deportaron a México”, narró Oblea.