Ineludible

En estos días se ha estado hablando de la necesidad de diseñar una política migratoria que le permita al país tener control sobre el ingreso, permanencia y salida de extranjeros.

Recientemente, en una reunión de varias dependencias oficiales, el Presidente de la República instruyó para que sea elaborada una política migratoria, que deberá ser sometida a su consideración en tiempo prudente.

En concordancia con esas instrucciones se está planificando la realización de un censo que permitirá conocer con cierta aproximación cuántos extranjeros hay en el país y las condiciones de su estada.

Un Estado organizado, y con mayor rigor si comparte territorio con otro Estado en condiciones de ostensible desventaja socio-económica, debe contar con instrumentos que le permitan conocer y controlar los movimientos migratorios, más allá, claro está, de los controles de la migración regular.

Aunque un censo de extranjeros es difícil de realizar y probablemente solo logrará empadronar a quienes en el momento estén legalmente en el territorio, se trata de una práctica que permite aproximarse a la realidad de los movimientos migratorios y, en esa virtud, establecer parámetros de regulación más efectivos.

–II–

Por la importancia que reviste este asunto y por el hecho de que, por el momento, no hay en Haití interlocutores idóneos para discutir regulaciones migratorias bilaterales, quisiéramos estimular al Gobierno a que se esfuerce por hacer un buen trabajo.

El llamado no es ocioso si se toma en cuenta que aquí hemos sido capaces de tener el peor desempeño en la realización del Censo Nacional de Población y Vivienda, y en cuanto a manejo migratorio se ha llegado al colmo de deportar hacia Haití a auténticos dominicanos.

Por otra parte, no es posible que se mantenga la penosa situación de miles de personas indocumentadas, sea que se trate de descendientes de haitianos nacidos en el país o de personas que ingresaron en esas condiciones.

Aunque nuestra mayor preocupación es la masiva y descontrolada inmigración haitiana, el censo de extranjería debe tener objetivos globales, sin discriminar nacionalidades.

Definitivamente, hay que tomarse en serio la tarea de poner orden en la admisión de extranjeros en nuestro territorio, para tratar de que existan y se apliquen regulaciones efectivas sobre las migraciones.

Hay que tratar de recuperar todo el tiempo que se ha perdido tratando el tema de las migraciones con una visión politiquera y clientelista, que ha sido una vocación muy arraigada en los partidos políticos con vocación de poder.

Es tiempo de establecer una política migratoria con criterio científico y responsabilidad de Estado.