INFADOMI pide aunar esfuerzos

POR ALEIDA PLASENCIA
La directora ejecutiva de la Asociación de Industrias Farmacéuticas Dominicanas (INFADOMI), consideró urgente aunar esfuerzos para lograr objetivos comunes e inherentes al quehacer farmacéutico.

Leila Mejía Roldán, al pronunciar un discurso, señaló que en este escenario se configuran nuevos e importantes retos a los que hay que responder con habilidad y con las herramientas científicas, técnicas y jurídicas adecuadas, para asegurar que sea la salud pública la principal beneficiaria de las decisiones tomadas por los gobiernos, organismos internacionales y organizaciones de la sociedad civil involucradas con el tema.

En un discurso escrito, en la ceremonia de juramentación de la nueva directiva de la Asociación Farmacéutica Dominicana, la Mejía Roldán señala que actualmente, “tanta importancia reviste la farmacéutica que traspasa las barreras de la medicina y la ciencia para extenderse, incluso, hacia áreas como la sociología y la politología, toda vez que en la civilización actual las causas de las enfermedades y de la falta de acceso a medicamentos y servicios de salud son cada vez más sociales y más políticas”.

Al respecto añade que el camino se hace más complicado toda vez que antiguos problemas quedan sin resolver, tales como la falta de normas regulatorias completas y transparentes, manejos inapropiados de procesos de integración económica que desnaturalizan su verdadera finalidad, deficiencias en los servicios de salud, pobre acceso a medicamentos de calidad para el ciudadano común a precios razonables y, en términos generales, ausencia de voluntad política para impulsar el desarrollo del sector farmacéutico nacional en beneficio de la salud dominicana.

Resalta que en este panorama cobra especial importancia el tema de los medicamentos, por constituir éstos un elemento enajenable de la salud y, por ende, inseparable de cualquier proceso que tienda a buscar políticas farmacéuticas y sanitarias adecuadas.

“Si se observa la relación existente entre una población saludable y su progreso, en contraposición con una población enferma y su estancamiento, se puede afirmar con absoluta seguridad que la salud es una de las principales causas del desarrollo”, afirma.

Señala que la afirmación anterior resulta evidente en ejemplos como el SIDA, ya que datos ofrecidos por la Organización Mundial de la Salud revelan que países que tienen un 20% de población adulta seropositiva, experimentan un descenso de su Producto Interno Bruto de al menos un 1%.

Sostiene que, sin embargo, hablar de “políticas adecuadas”, “lucha por la salud”, “lucha contra la pobreza” en abstracto y de manera general, hace que en ocasiones los esfuerzos se pierdan en discursos retóricos que no producen verdaderos resultados.

Por tales motivos, indica Mejía Roldán, resulta imprescindible trazar estrategias claras a seguir para la consecución de estos objetivos comunes para el sector farmacéutico en general.

Entre ellas, por ejemplo, cita promover excepciones sanitarias en los acuerdos internacionales de comercio, exigir garantías estatales para el cumplimiento de las normas vigentes en materia de salud, crear mecanismos eficientes para combatir la falsificación de medicamentos, defender ante organismos internacionales como la Organización Mundial del Comercio, los intereses de las personas por encima de los intereses empresariales y utilizar mecanismos legales vigentes como las licencias obligatorias a fin de reducir los precios de los medicamentos, entre otras cosas.

Considera que los gobiernos tienen una cuota de responsabilidad muy alta del cuidado de la salud de una población y por tanto, de buenas y eficaces políticas sanitarias y farmacéuticas.

Por ello, resulta propicia la ocasión para exigir de manera especial al gobierno dominicano, aprovechando las actuales circunstancias que han dado lugar a la designación de nuevos funcionarios en el tren gubernamental, un fiel compromiso con la protección al sector farmacéutico nacional y con el establecimiento de reglas claras que sitúen la salud del pueblo por encima de cualquier interés de tipo político o comercial, indica.