Informe denuncia la persistencia de malas condiciones en fábricas de iPhone

Dealer al lavoro a Londra.  REUTERS/Neil Hall
Dealer al lavoro a Londra. REUTERS/Neil Hall

Pekín. Trabajan hasta 90 horas extra obligatorias al mes por menos de 2 dólares la hora, viven hacinados en dormitorios de 14 personas con moho y no tienen casi tiempo para comer; esa es la situación de los empleados que ensamblan el iPhone 6 en China según desvela hoy un informe.

Los abusos laborales persisten en fábricas encargadas de producir los populares productos de Apple en China, asegura hoy la organización de defensa de derechos laborales China Labour Watch (CLW), que publica una nueva investigación sobre las condiciones en una planta de Shanghái.

En esta ocasión, CLW ha vuelto a una fábrica que ya investigó en 2013, la de la firma taiwanesa Pegatron en Shanghái, que emplea a 100.000 trabajadores y las condiciones no han mejorado casi en nada desde su anterior estudio. “Algo va mal aquí” es un informe que vuelve a evidenciar los abusos laborales del sector- turnos de 10 horas y media diarios, a los que se suman más de dos horas extra obligatorias y sin las cuales los trabajadores no podrían llegar a conseguir un sueldo mínimo para vivir (aunque sigue siendo “pésimo”, de unos 318 dólares al mes), con una falta total de medidas de seguridad o formación.

La organización ejemplifica las condiciones con un testigo de primera mano, un investigador de la propia CLW que se infiltró como empleado en Pegatron. Entre otras cosas, el investigador revela cómo la firma no cumple medidas de seguridad tan básicas como informar a los empleados de las salidas de emergencia de la planta, unas puertas que él nunca llegó a encontrar. También incide en la sobrecarga constante de trabajo, con turnos en los que apenas da tiempo ni para comer.

“La mayoría directamente se salta la cena”, dice el informe, que aporta ejemplos de la intensidad del trabajo diario- “nuestro investigador llegó a trabajar en un producto distinto cada 3,75 segundos, de pie durante 10 horas y media”. La escasa seguridad también incluye la falta de información sobre los productos químicos que manejan los trabajadores.

A pesar de que la empresa sí les aporta una lista de productos peligrosos con los que trabajan, no les especifica dónde se encuentran o cómo tratarlos. A la situación en la fábrica, se suma la de las viviendas en las que residen los empleados, y cuyo coste no está subvencionado por la empresa, como requiere la legislación en China.