El informe anual sobre Derechos Humanos del Departamento de Estado norteamericano reveló que en la República Dominicana aún son evidentes los casos de influencia política en la toma de decisiones judiciales, a pesar de la creciente independencia del Poder Judicial.
Explica que la interferencia de parte de entidades públicas, cuando ocurrió, tendió hacia los pronunciamientos públicos con respecto a casos activos y persecución selectiva, contrario a la intervención directa en casos ya existentes.
Resalta que en ocasiones pareció que jueces de tribunales superiores intentaron influir incorrectamente en las decisiones de tribunales inferiores y que la corrupción siguió como un serio problema.
Violación 48 horas. El informe correspondiente al 2010 revela que, a pesar de las disposiciones legales, en ocasiones la Policía detuvo sospechosos para investigarlos o interrogarlos más allá de las 48 horas constitucionalmente prescritas.
Señala que con frecuencia la policía detuvo sospechosos y testigos en un crimen y utilizó el proceso investigativo para decidir cuáles eran inocentes y merecían ser liberados, y cuáles debían seguir detenidos.
Presos enfermos. La investigación señala que, a menudo, a los presos no se les ofreció el debido cuidado.
Precisa que a los presos con casos severos de VIH y con enfermedades terminales no fueron transferidos a los hospitales.
Menciona caso Juan Almonte
El departamento de Estado señala en su informe que no hubo desapariciones por razones políticas empero señala que en octubre el grupo de derechos humanos Derechos Vigentes y familiares acusaron al Ministro de Interior y a la Policía de complicidad en la desaparición -en septiembre de 2009- de Juan Almonte.
Dice que las autoridades negaron los cargos y consideraron a Almonte ser un prófugo de la justicia ya que era sospechoso de complicidad en un caso de secuestro.
Control dentro cárceles
Sobre las prisiones del sistema carcelario tradicional, el informe señala que mientras los vigilantes de las prisiones bien pueden controlar el perímetro, dentro de los recintos los presos muchas veces tienen sus propias reglas y tienen su propio sistema de justicia.
Resalta que esta situación difiere de los centros del nuevo modelo penitenciario.