Informe PNUD: ¡dedo acusador!

FIDELIO DESPRADEL
El “Informe Nacional de Desarrollo Humano”, acabado de publicar por el PNUD, constituye un abrumador expediente acusador: Contra los sectores sociales que detentan, y han detentado, por décadas, el poder desde el ajusticiamiento de Trujillo, en 1961;

Contra la clase política (gobernantes, congresistas, cúpulas partidarias) que han usufructuado el poder político, desde que las tropas norteamericanas torcieron el rumbo del país, en abril de 1965. Contra los intelectuales orgánicos al servicio del poder, que han puesto sus conocimientos y talentos para darle forma y funcionalidad al complejo entramado de dominación implantado por los sectores hegemónicos del Bloque de Poder y por el poder extranjero;

Contra el amplio y sofisticado sistema de comunicadores, negociadores, “mediadores”, hacedores de opinión pública y de los llamados “críticos” (¿?), que le han dado forma y han “aceitado”, de manera deliberada y consciente, la inmensa maquinaria que ha embobado y embotado las diversas formas de conciencia y resistencia social, convirtiendo en “opinión pública” lo que no es más que una acción de rapiña y entrega de la Soberanía, y cercenamiento de la Soberanía de la Nación y las posibilidades de alcanzar una vida en dignidad para la gran mayoría del pueblo dominicano.

El informe del PNUD muestra la llaga sobre el cuerpo de la República, en casi toda su dimensión, desmonta los alegatos “justificativos” sostenidos por todo el entramado del poder, evidenciando que este país, tan rico y laborioso, que en los últimos 50 años se ha beneficiado con el promedio de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) más grande de todos los países de América Latina, no ha podido construir un proyecto de Desarrollo Nacional y un Proyecto de Nación, no tanto por falta de recursos materiales, capitales, inversiones ni de oportunidades, como muchos gustan decir, sino porque la coyunda nefasta de los sectores sociales de poder con la clase política y la elite intelectual, han construido, libre y conscientemente, el tipo de país dependiente y excluyente, que está en su horizonte moral e intelectual, y un modelo económico dependiente, excluyente, polarizante, que no tiene futuro y que de seguro seguirá conduciendo a la República Dominicana hacía un despeñadero, donde perecerá la Soberanía Nacional, el aparato productivo nacional, la cultura autóctona y las posibilidades, de las grandes mayorías nacionales, de poder disfrutar de una vida en dignidad.

Una cosa es clara en el informe del PNUD: ¡El país está siendo precipitado hacía un despeñadero! Y esto ha ocurrido, mientras la República Dominicana ha sostenido, en los últimos 50 años, el promedio de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) más grande de toda la América Latina, y todo ello ocurre, mientras, en el otro polo, los sectores hegemónicos del Bloque de Poder, y el poder extranjero, se apropian de la tajada del león de todas las riquezas que produce el pueblo dominicano con su trabajo.

¿Puede un pacto social entre los actuales detentadores del poder, incluyendo su clase política y los intelectuales (que son los victimarios), con los productores nacionales y los sectores populares, contribuir a cambiarle el rumbo el país? ¡Claro que no!

Esos sectores de poder y esa clase política tienen intereses, tienen una visión dependiente y excluyente del desarrollo de la Nación, tienen una ideología y una moral consustanciada con esta visión y con la corrupción como mecanismo y reproducción del poder, y tienen, como es lógico, una cultura construida en base a estos valores. ¡Ese es su horizonte y su moral! ¿Cómo pueden entonces pactar cambiar el rumbo fatal hacía donde han venido empujando el país?

Sólo los verdaderos productores nacionales (grandes, medianos y pequeños), aliados a los sectores populares y a todos los elementos patrióticos y progresistas de la Nación, los que pueden construir un nuevo rumbo para la República Dominicana.

¿Cuántos bancos han desfalcado los sectores sociales dominantes? ¿No son ellos cómplices de los que quebraron el Baninter, Mercantil y Bancrédito? ¿No son ellos protectores de estos desfalcadores? ¿No tienen ellos como “honorables” a quienes defienden a estos desfalcadores? ¿Qué responsabilidad tienen con el sistema de corrupción imperante? ¿Cuándo se les ha ocurrido algo parecido al Desarrollo Nacional Soberano? ¿No fueron ellos (los antecesores de los actuales) los que organizaron el golpe de Estado contra Bosch y el asesinato de Manolo Tavárez? ¿No fueron esos mismos antecesores los que apoyaron la intervención militar norteamericana y la imposición de un rumbo dependiente al país? ¿No fueron ellos los que apoyaron a Balaguer en su plan de exterminar lo más avanzado del país y de sentar las bases de la actual corrupción y del modelo dependiente imperante? ¿No son ellos totalmente dependientes del poder norteamericano? ¿Cómo pueden ser entonces aliados en un Gran Pacto Hacía un Cambio de Rumbo del País? ¡Continuaré!