¿Inglés a todos los niveles?

PASTOR VÁSQUEZ
En los días en que la izquierda se lanzaba a una irracional campaña en contra del voto, mi inolvidable profesora de filosofía 011, Doña Flavio García, ante una imprudencia producto de mi fanatismo e inexperiencia, me dijo que la juventud era preciosa, que estaba llamada a construir el futuro.

“Me encanta la juventud, los jóvenes son preciosos, pero son más preciosos aun cuando votan y toman su responsabilidad para construir un Estado verdadero”, dijo la profesora García.

Yo le he dicho a muchos jóvenes, principalmente a mis sobrinos, que me gusta la juventud, pero la juventud que aprenda idiomas, que lea y que se integre a los procesos sociales, pues de lo contrario no habría una juventud, sino una masa parasitaria rindiéndole culto a la pérdida de tiempo.

No sé dónde fue que leí de un plan de la Secretaría de Educación para implementar la enseñanza del inglés a todos los niveles de la educación.

Eso está muy bonito, muy maravilloso; sin embargo, a mí me preocupa ese plan, pues no sé si se trata de una decisión bien pensada o de algún arrebato romántico de un políglota que lleva una obsesión enfermiza por cambiar una realidad que ya pesa mucho sobre nuestros hombros: el dominicano vive apegado al español como la carne al hueso. Eso nos perjudica en el mercado laboral.

Me pregunto ¿cómo se va a implementar ese plan? Recuerden que en el tal Plan Decenal de Educación, un invento de algún genio que no tenía mucho oficio, se dispuso que el inglés y el francés se enseñaran, creo, desde el quinto curso.

Pues bien, nada se logró con eso. O sea, nada de nada. Tenemos las mismas, o peores deficiencias ¿Por qué? Bueno, porque a la hora de la logística no se pensó en las diversas situaciones nacionales. En la mayoría de las escuelas no hubo personal para cumplir con tal plan.

¿De dónde va usted a sacar miles de profesores de idiomas para llevarlos a las escuelas? Pienso que para enseñar idiomas a un bebé de cinco años hay que tener mucha logística y hasta un ambiente muy adecuado en el plano psicológico.

Imagínense que todavía en nuestro país hay comunidades que no tienen energía eléctrica. No se alarmen, a sólo 20 kilómetros de Santo Domingo, tenemos el ejemplo de dos comunidades, Rancho Arriba y Los Mercedes, donde la gente se alumbra con lamparitas de gas kerosene.

¿Cómo entonces se le va a enseñar inglés a unos infantes que nunca han visto un televisor, ni tampoco han escuchado a nadie hablar otro idioma que no sea el español?

No me digan pesimista, pero es lógico suponer que a los niños hay que enseñarles con una metodología viva, dinámica, con apoyo audiovisual.

No sé cuánto costará este plan, o si sólo será una medida más para que conste en acta. Está muy bien la intención, pero pienso que ese es un plan demasiado serio para tomarlo a la ligera.

Si eso se logra, dentro de 20 años nuestro país será otra nación en materia de educación. Vamos a pensarlo bien, para que las cosas se hagan en regla y den los mejores resultados.