Injerencia política y burocracia
distorsionan la reforma FFAA

http://hoy.com.do/image/article/137/460x390/0/8559D171-C2BC-4C31-A952-E869CE5EC9A2.jpeg

MINERVA ISA Y ELADIO PICHARDO
m.isa@hoy.com.do
Con ritmo marcial, a paso lento pero firme y sostenido, marcha la reforma de las Fuerzas Armadas, una reingeniería de su estructura orgánica en el marco de la reformulada política nacional de seguridad y defensa.

Es la responsabilidad de un centenar de hombres y mujeres con la misión de proteger la nación y sus ciudadanos, de los que  49 mil se concentran en los cuerpos  castrenses: 26,000 del Ejército, 13,000 de la Fuerza Aérea Dominicana y 10,000 la Marina de Guerra.

Aunque mediatizada por distorsiones y una arritmia que dejó a la milicia dominicana a la retaguardia de los ejércitos latinoamericanos, desfasada frente a la sociedad del siglo XXI, la reforma dio el salto de la retórica al pragmatismo, avanza con miras a elevar su listeza operativa para cumplir el mandato constitucional, su eficacia como instrumento de la gobernabilidad democrática, reentrenándolas para  nuevos roles,  enfrentar los riesgos y amenazas emergentes en un escenario cada vez más internacionalizado.

Cambios saludables en los ámbitos doctrinal, educativo, tecnológico y de bienestar social, aún parciales, y sin terminar de desterrar vestigios de un pasado ominoso que levantó murallas de temor en torno a los cuarteles. Sin tocar fondo en asuntos medulares, sin ser lo suficientemente ágiles y profundos para terminar de despojar las fuerzas militares del autoritarismo, el hermetismo e instintos represivos heredados del trujillismo y de los vicios adquiridos en la vida democrática: la politización  y corrupción, la burocratización y el estéril generalato.

Liderado por la Comisión Permanente para la Reforma y Modernización de las FFAA, el proceso se hace sistemático en el último decenio cuando escapa a la discontinuidad que con la alternabilidad del poder diluye proyectos y programas, pero no ha tenido como marco jurídico la Ley Orgánica, una legislación desfasada, persistentemente  violada, que no se modifica desde 1978,  cuando atisbó la apertura democrática en los cuarteles.

La reforma se realiza al tenor de las prerrogativas constitucionales, los poderes que desde Pedro Santana confiere al Presidente de la República el artículo 55 de la Carta Magna, sigue las directrices de su comandante en jefe, particularmente los lineamientos trazados en decretos emitidos de 2000 a 2007 por los presidentes Hipólito Mejía y Leonel Fernández.

Perfiles.   A la vanguardia de los cambios, avanza una élite de oficiales de carrera, académicos de sólida formación con los  que se produce el relevo generacional, nueva casta de oficiales pensantes, deliberantes,  la cantera más valiosa del capital intelectual de las FFAA, que tempranamente se entrena en otros países. Al llegar a la cúspide se sienten realizados, pero la falta de un sistema de seguridad social que  garantice un retiro digno, les genera incertidumbre. Y para ganar ascensos usualmente requieren de “padrinos” en las altas instancias del poder político, y  en muchos casos, para conseguir privilegios y prebendas.

En los mandos medios se han posicionado militares que van desterrando el empirismo y la improvisación. Los mueve un gran espíritu de superación, limitado en otros tiempos, encontrando en las aulas castrenses la posibilidad de  una formación universitaria, inclusive doctorados, dictados en la Universidad de las FFAA y otras academias. Estos oficiales de menor rango que comandan la tropa, sostienen el trabajo del día a día de la fuerza, están en pleno apogeo de su carrera, un estadio en el que se adquiere la experiencia en el mando, también donde les asaltan las dudas de si  debe estudiar una carrera liberal para asegurar un futuro o poner algún negocio.

Despejadas las dudas, miran esperanzados el porvenir, pero al paso del tiempo acumulan frustraciones y resentimientos ante el irrespeto del escalafón militar, por el predominio del tráfico de influencias sobre los años de servicio, la capacitación y el cumplimiento del deber.

Y en la retaguardia, la soldadesca de a pie que va  perdiendo la estampa del “guardia bruto”, analfabeto, rudo,  de degradante servilismo y obediencia ciega. Si bien han elevado la  autoestima, su baja extracción social los somete a peligrosas tensiones por apremios económicos, dada la exigua remuneración. Sus condiciones de vida, similares a la población desposeída a la que pertenecen, los hace vulnerables a delitos que están llamados a combatir, y algunos -como  la oficialidad-, se involucran al narcotráfico y la delincuencia que en los barrios marginados, donde ellos residen, se convierten en un medio de sobrevivencia.

Proceden de los lugares más deprimidos del país y ven en las FFAA una opción para emigrar, salir del desempleo, estudiar, ganar la autoridad que les brinda el uniforme. No faltan los que se “enganchan” para obtener el arma o buscar una guarida o protección a sus actos delictivos. Una vez enrolados, la mayoría se adapta a la vida en el cuartel, pero las condiciones socioeconómicas y rigores de  la milicia los hace en ocasiones abandonar su deber. Unos cuantos desertan, aunque la generalidad acata la disciplina y el orden.

Con sus fortalezas y debilidades, el proceso prosigue en la forja de una nueva mentalidad y un perfil militar emanado de moldes democráticos, terminando de salvar las barreras con la sociedad civil tendidas por el miedo, el desprecio y menosprecio ante crímenes y desmanes de su pasado ominoso.

LAS FRASES

Ramón Aquino García

Se ha logrado mucho en la ruptura del distanciamiento entre civiles y militares. Una muestra es el intercam- bio en la universidad de las FFAA con  políticos y  la sociedad civil”.    

Sigfrido Pared Pérez

Lo que hay es que cumplir la Ley Orgánica, pero se ha violado tanto que para  poder arrancar institucionalmente tenemos que tener una nueva legislación que se comience a respetar como algo nuevo”.

José Miguel Soto J.

La burocratización es el gran mal de las FFAA, porque resulta que se ha diversificado y desnaturalizado la función militar y es una culpa de la voluntad política”.

Luis Ramón Payán A.

Cuando se habla de reforma de las FFAA, se busca  impactar la estructura militar para cumplir su misión: salvaguardar la seguri- dad nacional, la integridad territorial el orden público y otras”.

Directiva de Seguridad y Defensa Nacional

Dictada mediante decreto 189-07. Lineamientos a la  reforma de las Fuerzas Armadas:

 1.  La consolidación del papel de las FFAA y los organismos de seguridad pública como elementos fundamentales en la preservación de la paz y estabilidad del Estado.

2.  La reforma y modernización permanente de las FFAA y organismos de seguridad pública, para conseguir su adaptación y respuesta adecuadas a las circunstancias y necesidades que se deriven de los objetivos nacionales y el ambiente estratégico.

3. El apoyo firme y decidido a un sistema multilateral eficaz para la resolución de conflictos, con respeto absoluto a las resoluciones de la Organización de Estados Americanos (OEA) y otros organismos afines.

4. La participación activa de la sociedad civil en el debate de las grandes cuestiones de política de seguridad y defensa, así como la participación de las FFAA en los planes de desarrollo nacional.