¿Inminente crisis político religiosa?

POR JOSÉ B. GAUTIER
¿Representa la Iglesia Católica con su estructura dirigencial, la Conferencia del Episcopado, una amenaza para la institucionalidad democrática dominicana, especialmente para su nacionalidad?

¿Quiénes eligieron a la Iglesia Católica, qué pueblo libre votó democráticamente por ella para pretender los obispos y sacerdotes católicos con su grosero intervencionismo, llevar un gobierno paralelo junto a los legítimos representantes gubernamentales electos de acuerdo a Constitución y las leyes?

¿Por qué las agresiones verbales a nuestro sistema político democrático partidista, confundiendo religión con política, del representante del Estado Vaticano en el país?

¿Es la Iglesia Católica, actuando como organización política electoral legal, alguno de sus representantes con ambición presidencial propia o de ser el poder detrás del poder presidencial como mediador, una opción en la República Dominicana?

¿Pero se creerá la Iglesia Católica que todavía en este Siglo XXI estamos en los tiempos de la Inquisición?

Aquella época funesta de persecución eclesiástica por las ideas y creencias, antítesis de la “diversidad cultural” pregonada ahora por los hipócritas congregados Jesuitas que costó la vida o la dignidad humana a muchos genios pensadores del pasado al tener que retractarse o morir, como lo hizo Galileo al afirmar que la Tierra no era el centro del Universo como lo describía la Biblia, si no solo un simple planeta del complejo sistema solar, o más adelante contradiciendo la Creación por Dios del hombre y la tierra en la Biblia hebrea o Viejo Testamento con la Teoría de la Evolución de Charles Darwin, sobre el origen de las especies.

¡Cuánta falta nos hace a los dominicanos la escuela de Eugenio María de Hostos con su educación laica en vez de la intencionalmente desfasada y arcaica enseñanza católica que nos ha impuesto a la fuerza y el engaño la Iglesia Católica en complicidad con los gobernantes absolutistas de nuestro pasado histórico y que mantiene a la mayoría de la población dominicana en el más absoluto atraso e ignorancia!

Muchos lideres católicos no se han dado cuenta que el mundo ha cambiado. Que ya desaparecieron las monarquías y las presidencias vitalicias por mandato divino. Que no son las bayonetas salpicadas con agua bendita, si no los votos depositados en las urnas electorales por hombres y mujeres libres, los que ponen y quitan el poder político.

Que existe otro mundo, antes desconocido, con creencias religiosas diferentes que aprovechan los adelantos científicos modernos para el mejoramiento humano de naciones, pueblos, razas y creencias con cosas tan simples como un “Web Side” informático como palanca multiplicadora de educación y sabiduría al alcance de todas las masas.

Los que creemos en la separación del Estado y la iglesia viviendo en una sociedad democrática y representativa, moderna y libre, especialmente en nuestro caso, en la separación entre el Estado Dominicano y la Iglesia Católica, reconociendo y respetando la libertad absoluta de conciencia y de cultos como atributo inalienable consagrado constitucionalmente entre los derechos individuales y sociales de todos los ciudadanos, nos resulta una retranca al desarrollo nacional, el Concordato firmado entre el gobierno dominicano y el Estado Vaticano convertido en un pesado lastre social, un retroceso histórico, una aberración jurídica latente de épocas tiránicas y dictatoriales superadas en el mundo y en esta nación (Mussolini, Hitler, Trujillo, Pío XII), el cual en nuestra opinión, debe ser rechazado por todo el pueblo dominicano y exigir legalmente ser denunciado por el gobierno constitucional.

No entendemos las últimas declaraciones publicadas en la prensa nacional atribuidas al Nuncio Apostólico de su Santidad Papa Benedicto XVI que representa al Estado Vaticano en el país, señor Timothy Broglio, sobre su injerencia en políticas internas nacionales,- migratorias, salariales y hasta del comportamiento electoral y religioso del pueblo dominicano y el proselitismo partidario de los obispos y sacerdotes,- muchas de las cuales nos presenta como una sociedad convulsionada, caótica, dentro de un Estado fallido, colapsado, intervenido, sin gobierno, como si estuviera la nación dominicana y su gobierno, bajo antiguos protectorados internacionales o del moderno fideicomiso representado por la Iglesia Católica, en vez de delegados, representantes o administradores de la ONU. (El repudiable caso de nuestra vecina República de Haití).

Es tiempo ya de que la Iglesia Católica se concentre en lo espiritual, bastante deteriorada e invertida la moral en una sociedad atormentada que tiene como paradigma a una iglesia santa y pura con una religión de amor basada en la palabra de Jesús, nacido en Dios y que fue sacrificado para redimir a la humanidad en Jerusalén hace más de dos mil años. Que deje lo terrenal al libre albedrío de hombres y mujeres actuando en libertad. Que no mezcle política con religión. Que no se meta a opinar en la política interna de un Estado de derecho, democrático y representativo, como el que gozamos los dominicanos actualmente.

¿Significa la actitud agresiva, arrogante e ilícita de los sacerdotes miembros del Servicio Jesuita para Refugiados y Migrantes en el país con su descardo encubrimiento de miles de indocumentados haitianos radicados o que penetran ilegalmente a territorio dominicano con su desafiante provocación al statu quo jurídico legal nacional en materia migratoria, una posición compartida y que apoya toda la Iglesia Católica, con su Cardenal a la cabeza, los obispos y hasta el Nuncio Apostólico de su Santidad, Benedicto XVI, para destruir la nacionalidad dominicana?