Inseguridad ciudadana

El Jefe del Estado Mayor del Ejército informó que las Fuerzas Armadas asistirán a la Policía para combatir a los delincuentes que hacen su agosto, en estos tiempos de zafra para maleantes, quienes salen a “carterear” a los compradores de fin de año, cuando reciben la ansiada regalía pascual que apenas alcanza para pagar los préstamos de los últimos 12 meses.

Todo el que compra en estos días sabe que en algún momento se apretujará con gente que mira, selecciona, elige y adquiere uno y otro artículo comestible, de vestido, calzado, bebidas espirituosas, allí es donde los maleantes realizan sus fechorías.

El entrenamiento a que son sometidos los soldados, los guardias, es el que corresponde a su oficio: aprender a lidiar contra el enemigo, aprender a tirar a matar. El guardia no sabe lidiar con maleantes, con gente que protesta, el guardia sabe disparar y matar.

Cuando se usan guardias para suplantar policías, hay una grave y peligrosa falla que se suma a la ineficiencia, debilidad y falta de acción planificada, bien ejecutada, inteligente y preventiva, que garantice la seguridad ciudadana sin que haya que mandar la guardia a realizar labores para las que no ha sido entrenada.

Cuando viví en Venezuela, en 1963-64, me tocó ver en muchas ocasiones, militares patrullando distritos comerciales y punto de encuentros y pasos de multitud de personas, quienes se desplazaban a diario hacia sus trabajos. Era el gobierno de Rómulo Betancourt que enfrentaba el terrorismo y la guerrilla. Aquí, desde la muerte de Trujillo hemos visto guardias en las calles casi permanentemente.

Washington, Aeropuerto Nacional. 2001. Madrugaba de finales de setiembre o comienzos de octubre. A mi llegada a la terminal está tomada militarmente. Le veo cara de criollo a uno de los guardias y le pregunto: ¿De qué parte de República Dominicana eres tú? El muchacho me responde: de Paraíso, Barahona. Y me pregunta: ¿Cómo usted supo que soy dominicano? Porque tienes cara de criollo, le respondo. Estábamos a menos de 30 días del 11 de setiembre del 2001. En Norteamérica sólo se movilizan la Guardia Nacional o las FFAA cuando se trata de asuntos de seguridad nacional.

Cuando se usa la guardia para suplantar policías, hay una grave demostración de inseguridad ciudadana. Los ejércitos tienen como misión única defender la soberanía nacional y el auto-gobierno, sin intervenir en la política partidaria. Nada más lejos de la realidad, las Fuerzas Armadas han sido empleadas para sojuzgar, para amedrentar, para abusar, para intervenir en situaciones que distan mucho de su misión constitucional. Por supuesto, eso que habla de que las FFAA pueden ser empleadas como soporte de acciones policiales es otra distorsión, otra barbaridad para amenazar el pueblo y, las más de las veces, como disuasivo contra las legítimas protestas populares.