Inteligencia para la seguridad

Mientras el país carezca de un Sistema de Inteligencia integrado en el que todas las entidades colectoras de información sensitiva estén agrupadas para el propósito de una seguridad moderna, integral, estaremos dando palos a ciegas en ese ámbito.
La inteligencia electrónica como instrumento de la seguridad integral es un instrumento que mucho nos puede aportar para la prevención de acciones delictivas provenientes del crimen común, de los grupos del crimen organizado y para frenar posibles actos de terror contra intereses económicos, energéticos, sanitarios, alimenticios, medio-ambientales, tecnológicos y militares. Hace tiempo República Dominicana dejó de ser un país seguro, un lujo del que presumíamos cuando conversábamos con ciudadanos de otros países. El complejo tema de la seguridad pública, uno de cuyos puntos nodales es la protección de los ciudadanos y de sus bienes, tiene tantas aristas intercomunicadas, que deben operar como una telaraña hilvanada con acierto.
Es un secreto a voces que la porosidad de la frontera con Haití sirve para introducir al territorio desde queso europeo, pasando por mosquiteros y calzados, que llega a los haitianos como contribución social de otras naciones y que luego se vende en el mercado binacional.
Los pertrechos militares de toda marca y con gran potencial de fuego ya abundan en el mercado nacional, buena parte de los cuales entran por allí. Las bandas criminales cuentan con fusiles M-16-, AK-47, mini UZI y hasta granadas que se ofrecen por poca cantidad de dinero.
Desde que el terrorismo se consideró el principal blanco contra los países de occidente y el sicariato se institucionalizó en el país, la seguridad moderna tiene que tratar a fondo el empleo de la inteligencia como soporte para detectar amenazas, advertir riesgos y controlar posibles daños.
República Dominicana cuenta con una gran cantidad de organismos de “inteligencia”, comenzando por el DNI, que debería ser modernizado y ejercer de rector de la inteligencia, a los fines de contribuir a la seguridad que demandan estos tiempos. La dispersión de esfuerzos y recursos es un signo distintivo en estos cuerpos.
Se ha hecho una costumbre que personas en el ámbito privado tengan sistemas de escucha, muchos de los cuales se usan para extorsionar o generar intrigas entre funcionarios, empresarios y militares.
El crimen organizado, los ciberataques, la proliferación de armas, el espionaje ilegal en manos privadas y la trata de blanca, entre otros, son delitos que pueden controlarse usando la inteligencia. La aparición de armas de grueso calibre en atracos y asaltos a entidades bancarias en los últimos tiempos son hechos previsibles si nos auxiliamos de la inteligencia para alcanzar y mantener la seguridad.