Intensas negociaciones intentarán salvar del fracaso Ronda Doha

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Ginebra (EFE).- Los ministros de Comercio de seis de las mayores potencias comerciales entablarán el 23 y 24 de julio una nueva sesión negociadora en un intento desesperado de salvar las conversaciones de la Ronda del Desarrollo de Doha, que se celebran en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Los responsables de Comercio de EEUU, la Unión Europea (UE), Brasil, India, Japón y Australia, conocidos como Grupo de los Seis (G-6), se verán de nuevo las caras en una reunión que se celebrará en la sede de la Misión estadounidense ante las instituciones internacionales en Ginebra.

El objetivo es alcanzar un acuerdo sobre las reducciones arancelarias a aplicar a los productos agrícolas e industriales, pero las expectativas de lograrlo “hay que reconocerlo, no son muy positivas”, dijeron hoy a Efe fuentes diplomáticas.

Las conversaciones, que se celebrarán a puerta cerrada y sobre las que no se prevé dar información alguna, estarán presididas por el director general de la OMC, el francés Pascal Lamy, que hace apenas una semana advirtió a los países que ya “están en la hora de la verdad” y que deben asumir la responsabilidad política de que la Ronda de Doha “sea un éxito o un fracaso”.

Hasta el momento, según reconoció el mismo Lamy durante la reunión del G-8 el pasado fin de semana en San Petersburgo, los progresos han sido “marginales”.

La Ronda de Doha, lanzada hace casi cinco años con el objetivo de que se cerrara al final de 2004, busca que los 149 miembros de la OMC acuerden un avance sustancial en la liberalización del comercio agrícola, industrial y de servicios, y que los principales beneficiarios sean los países menos desarrollados.

Sin embargo, hay grandes dificultades para alcanzar un acuerdo, especialmente en el ámbito de la agricultura, tradicionalmente muy protegida en los países más desarrollados a través de subvenciones internas y aranceles a la importación.

La reunión del domingo será la segunda oportunidad en que los responsables del G-6 se vean en un plazo de siete días, y aún se darán otra los días 28 y 29 de julio, en que en teoría y después de varios aplazamientos deberían concluir por consenso de todos los miembros de la OMC un acuerdo global.

Sin embargo, el G-6, a decir de algunos diplomáticos destacados en Ginebra, se ha metido en la dinámica de que cada uno de ellos responsabiliza a los otros de la falta de progresos.

“Después de la última reunión, los ministros ya han tenido la oportunidad de hablar con su capitales y esperemos que vengan con algo nuevo”, dijeron otras fuentes diplomáticas que pidieron el anonimato y que señalaron que “ya es hora de que negocien de verdad”.

En realidad el futuro de las negociaciones de esta ronda comercial está en manos del G-6 porque representa a las mayores potencias comerciales del mundo.

En él están EEUU (que debe reducir las ayudas internas que concede a sus agricultores), la UE (que tiene que bajar los aranceles a las importaciones agrícolas) y el G-20, formado por países emergentes liderados por Brasil e India y que debe facilitar el acceso a sus mercados industriales, además de Japón y Australia por ser los mayores importadores y exportadores agrícolas, respectivamente.

“El ambiente por ahora no es muy positivo, aunque hay que considerar que es la segunda vez que el G-6 se ve en una semana y que, en teoría, vienen con nuevas instrucciones”, señalaron otras fuentes.

Asimismo indicaron que, por ahora, “lo que parece es que nadie quiere aceptar la responsabilidad del fracaso, y entonces el enfermo seguirá en coma un poco más, con la expectativa de reanimarle el próximo fin de semana si ahora fracasan”.

La incapacidad de los países para llegar a un acuerdo ha ido retrasando lo que Lamy llama la “hora de la verdad” y ha mermado también las esperanzas de las demás naciones, conscientes de que aunque los grandes lleguen a un pacto, éste tendrá que ser avalado por los 149 miembros de la OMC.

El fin de la Ronda está previsto para este mismo año, ya que de retrasarse, uno de los grandes como es EEUU, tendría problemas para que el Congreso renueve a la Casa Blanca en 2007 el llamado “fast track” o autoridad de promoción comercial, que le permite negociar este tipo de acuerdos sin someterlo más que a la aprobación o rechazo de los legisladores.