Intentan salvar Constitución europea

LILLE, Francia (AFP).- El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el canciller alemán, Gerhard Schroeder, fueron los ases en la manga de Francia para convencer a sus ciudadanos de votar por la Constitución europea el domingo, pese a que los sondeos vaticinan la victoria del ‘no’.

   “Os pido un ‘sí’ en nombre de España y de la izquierda. Os pido vuestro voto alto, claro y optimista a la Constitución europea. Sólo así haremos que Europa avance”, recordó Zapatero en un mitin socialista en Lille (norte de Francia).

   A dos días de este histórico referéndum, los partidarios del ‘sí’ quemaron sus últimos cartuchos, después de que el presidente Jacques Chirac instara la víspera a los 42 millones de electores a votar por una Francia fuerte y una Europa unida.

   No obstante, según los últimos sondeos, el ‘no’ a esta Carta Magna recibiría entre un 52 y un 56% de los votos, un rechazo estimulado por el creciente descontento social y un cierto miedo a una Europa demasiado liberal.

   Según estas encuestas, la abstención en Francia podría rondar el 33% y el suspense está garantizado hasta el final.

   “Hay sólo dos caminos: el que permite avanzar a Europa, que es el camino de la paz, el progreso, la solidaridad y la paz, y el que deja al continente en punto muerto”, aseguró Zapatero, cuyo país aprobó este proyecto con el 76,73% de los votos en febrero.

   Acompañado del primer secretario del Partido Socialista francés François Hollande, de la ex ministra de Trabajo y alcaldesa de Lille, Martine Aubry, el ex jefe de gobierno Pierre Mauroy o el ex ministro Jack Lang, Zapatero subrayó que el ‘no’ a la Constitución introducirá a Europa en un “laberinto”.

   “Los españoles y los europeos tenemos puestos los ojos en Francia porque no podemos avanzar sin ella”, aseguró.

   Haciendo un último alarde de optimismo pese a la grave división de su partido, Hollande recordó que nada que está decidido todavía.

   “Ojalá los franceses usen la papeleta de voto del ‘sí’ el domingo y guarden la del ‘no’ para enseñársela a Jacques Chirac en las elecciones (presidenciales) del 2007”, subrayó.

   Desde Toulouse (suroeste de Francia), Schroeder pidió “de todo corazón” un ‘sí’ a una Constitución por la que Europa “ha luchado con todas sus fuerzas”.

   “Europa sería impensable sin Francia. No podemos hacer gran cosa como Estados, tenemos que estar juntos”, aseguró.

   Mientras tanto en París, centenares de opositores al Tratado Constitucional europeo pusieron punto final a la campaña por el ‘no’ y pidieron un continente que preste más atención al “progreso social”.

   “Estamos aquí para celebrar la resurrección democrática del pueblo de Francia”, dijo el líder altermundialista José Bové, acompañado de la facción socialista que apuesta por el ‘no’.

   El rechazo al Tratado Constitucional ha conseguido unir en Francia a tendencias irreconciliables que sólo tienen en común su oposición al gobierno, como son comunistas, militantes de ultraderecha, euroescépticos, trotskistas, anarquistas y una facción socialista.

   Sus razones para votar ‘no’ son también diversas y muchas veces ajenas a la integración europea: castigar y debilitar al ejecutivo francés, renegociar el Tratado Constitucional, cerrar la puerta a los extranjeros, evitar la adhesión de Turquía, o impulsar otro modelo de integración.

   Sin embargo, Chirac recordó el jueves que los ciudadanos deben votar por “por el bien de Francia y Europa” y no pensando en cuestiones de política interior.

   “No nos equivoquemos de pregunta el 29 de mayo. No hay que elegir entre la derecha o la izquierda, entre un gobierno u otro: se trata del futuro de Francia y Europa”, aseguró.

   Además del partido de Chirac, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), el ‘sí’ es defendido por los centristas de UDF, una parte de los socialistas, sindicatos y ecologistas.

   Sin embargo, entre todos ellos comienza a cundir el pesimismo, porque si el ‘no’ triunfa el domingo, los franceses pondrán en la cuerda floja su papel en la futura Europa y provocarán serios cambios en el gobierno a dos años de las elecciones presidenciales.

   En Bruselas, las autoridades europeas, atónitas ante el avance del ‘no’ en Francia, también recordaron la responsabilidad histórica de los ciudadanos de este país, pero subrayaron que la integración europea seguirá adelante con o sin ellos.

   Por último, el posible ‘no’ francés podría provocar un efecto dominó en Holanda, Suecia, Dinamarca o Polonia, donde el Tratado Constitucional todavía no se ha ratificado.