Intento reelección: tragedia nacional

Ubi Rivas.

El Partido de la Liberación Dominicana (PLD), con sus deplorables pujas grupales, es la agrupación política de hogaño que más ha irrespetado el canon constitucional de la no reelección.
Las dos únicas constituciones que establecieron la no reelección como principio fundamental de organizar y civilizar al Estado dominicano, del 25-09-l857 de Santiago de los Caballeros, promulgada el l9-02-l858 en Moca, y por eso se denomina Constitución de Moca, y la del 29-04-l963 promulgada por el referencial presidente Juan Bosch.
Son las dos únicas constituciones redactadas con un meridiano proyecto de país, sin la contaminación de intereses espurios, conforme aconteció en las otras 37 modificaciones.
En el trayecto de la Segunda República (l844-l86l), los dos civilistas que ejercieron el poder fueron Ulises Francisco Espaillat y Francisco Gregorio Billini, este último, cuando resignó el poder, asfixiado por la sombra tutelar de Ulises Heureaux, fue víctima de los usureros, a quienes recurrió para cubrir sus elementales requerimientos de sobrevivir.
Luego de la Tercera República (l924-l965), Juan Bosch es el único civilista de RD, y como Billini, no Espaillat que siempre fue rico por ser boticario y propietario de la farmacia Normal, vivió siempre pobre, residiendo en casas prestadas, hasta que al final de su vida, algunos discípulos le obsequiaron una rústica casita.
Con el paréntesis de su catalana terquedad y autoritarismo que no admitía disensiones, Bosch es una bruñida y ejemplar referencia de honestidad y principios civilistas que jamás trocó por ninguna prebenda material, que su estructura anímica, repudió, antítesis de sus discípulos.
Discipulado enquistado en el Sanedrín de 35 engreídos y prepotentes del Comité Político, abjuran de los votos de pobreza y rechazo a la reelección de su supuesto líder, trastocados en manga de magnates compitiendo con el CONEP.