Intercambiando casas por el mundo

Intercambiando casas por el mundo

ÁNGEL VILAR
EFE-REPORTAJES

La internet ha propiciado que surjan estos negocios de intercambio de alojamientos para turismo. Esta es la forma más barata y cómoda de recorrer el mundo sin pagar alojamiento y poder sentirse como en casa.

Este fenómeno comenzó en el mundo universitario en Gran Bretaña: había profesores que tenían que cambiar de universidad a mediados de los años cincuenta. Así, esta filosofía de intercambio se extendió por la Commonwealth y, a mediados de los setenta, se hizo popular en EE. UU. con la aparición de revistas exclusivas de intercambio. Luego, con Internet, en los noventa, se hizo popular entre las clases medias. El perfil de las personas que eligen esta opción suele ser el de profesionales con un nivel de vida medio y medio-alto.

Jaime Velasco-Astete, creador de «Gabinohome.com», uno de estos populares sistemas de intercambio, advierte que no existe un negocio como tal: “El negocio para los soportes publicitarios consiste en cobrar por el anuncio, pero el usuario puede probar con dos anuncios gratis durante un periodo de tiempo limitado”.

Acuerdo entre particulares.  Una vez ya publicado el anuncio, cada sistema tiene su propio método de contacto por el cual dos interesados entran en comunicación. En general, hay dos procedimientos básicos: o bien se lleva a cabo un intercambio en toda regla en el que cada poseedor de una casa cede las llaves al otro o bien uno de ellos se ofrece como anfitrión, sin tener que pagar ni alquiler ni en ocasiones ningún tipo de tasa al sitio web. No existe límite en el número de intercambios que se pueden realizar al cabo del año.

Al ser un acuerdo que se lleva a cabo entre particulares, los negocios sólo proporcionan el contacto. Las condiciones las tienen que acordar las dos partes que intercambian casa. Así, puede haber todo tipo de cláusulas, como por ejemplo regar las plantas, sacar a pasear al perro o dejar el coche al efímero inquilino.

Violeta Díaz, representante de «Intercambiocasas.com», advierte que la relación que se produce entre los que intercambian es fundamental: «En muchos casos desean conocerse y entablan una amistad de años, repitiendo el intercambio. También existe la fórmula de la mera hospitalidad, que permite que el intercambio no sea recíproco y, de esta manera, recibir al viajero como si fuese un amigo en casa”.

También asegura que, al tratarse de intercambios que se basan en la confianza mutua, no suelen surgir problemas: “Ofrecemos un seguro para los gastos de vuelo no recuperables en el caso de cancelación forzosa en el último minuto. Por lo demás, no se suelen dar   problemas ya que cada uno dispone de su seguro de hogar”.

«Homexchange», la versión en español de «www.intercambiocasas.com», se hizo mundialmente conocido gracias a la película “The Holiday” (Nancy Meyers, 2006), que trata sobre dos mujeres que intercambian sus casas y, con ellas, las formas de vida de las que necesitan desconectar.

El propio negocio no tiene datos oficiales al ser un intercambio que se lleva a cabo por consenso entre las dos partes, pero estiman que a lo largo de un año se hacen en torno a 250.000 intercambios.

Por su parte, «Gabinohome» es otra forma de entender las vacaciones. Según ellos, el mayor ahorro se nota en familias numerosas de cuatro o cinco miembros.

El origen de esta web es un tanto curioso: nació como un portal de anuncio para alquilar habitaciones para estudiantes internacionales en el piso de Jaime Velasco-Astete, su creador. La vivienda de éste, actualmente director de «Gabinohome», fue creciendo poco a poco debido a la demanda de usuarios de todo el mundo.

El nombre viene de su compañero de piso, Gabino, un nombre que se pronuncia igual en todos los idiomas, a diferencia de Jaime. Además los gabinos son un tipo de palomas mensajeras, con lo que el nombre parecía el más adecuado.

 El creador de «Gabinohome» reconoce que cada día se ven más obligados a restringir los anuncios gratis  y a controlarlos más, “porque los fraudes en Internet aumentan y una manera de evitar o reducir las publicaciones falsas es cobrar por los anuncios.

De esta forma, puedes identificar al anunciante de alguna manera y darle a la policía los datos de la persona que lo hace. Si el anuncio es gratis, el fraude queda impune y no se puede perseguir. Por esa razón, los anuncios gratuitos están cada día más limitados”.

Amigos por el mundo.   Otro tipo de negocio cercano a esta filosofía es el del “couch surfing”: además del interés por el alojamiento, también se quiere entablar amistades con gente de otros países o regiones interesados en viajar sin necesidad de alojar o ser alojado. En este sentido, su funcionamiento es cercano al de una red social. Su nombre podría traducirse como “`surfing´ de sofá”, en una referencia al espíritu viajero de sus usuarios, que en este caso “surfean” de un lugar a otro del mundo para quedarse a dormir en el hogar de gente que no conocen y hacer amigos.

Su lema tiene algo de misterioso. Dice así: “Un mundo en el que todos pueden explorar y establecer una profunda conexión con gente y lugares que encuentran a su paso”. Aun así, su uso es totalmente gratuito.

En sus condiciones se prohíbe expresamente alquilar a los usuarios. Como ellos mismos señalan, “muchos `surfeadores´ suelen llevar regalos o invitar a una comida en señal de gratitud, pero no es necesario”. Diego de la Morena y Amanda Aloisio son una pareja que decidió probar suerte con «couch surfing».

Para Amanda, la experiencia no pudo ser más gratificante: ““Elegí este sistema porque tenía amigas que ya lo habían hecho. Queríamos ir a Milán con el menor coste posible, así que fuimos a casa de un milanés, y la experiencia fue más satisfactoria que la de ir a un hotel”.

Reconocen que la mejor experiencia fue el conocer gente: “El chico que nos alojó escuchaba música todo el día y tenía un perro enorme con el que jugábamos. Estoy seguro de que repetiremos”, sentencia Diego. 

Aun así, nadie puede garantizar que el intercambio sea favorable y sin problemas, aunque todos los negocios de este tipo aseguran que la gran mayoría de los mismos son satisfactorios. Así que no tenemos de qué preocuparnos, aunque nunca está de más conocer primero a aquél con el que vas a intercambiar algo más que las llaves de casa.

Zoom

El intercambio de casas es una nueva forma de viajar en vacaciones que se puso de moda gracias a la película “The Holiday”, con Kate Winslet y Cameron Díaz.