Intercambio de disparos y derecho a la vida

Las instituciones gubernamentales plantean como el principal lema del modelo societal que ejecutan, el progreso y la modernidad. Sin embargo, en la otra cara de la moneda, encontramos una sociedad que  dista mucho de este progreso y modernidad en muchos aspectos. Uno de ellos es el uso de uno de los métodos más arcaicos de tratamiento del delito: el ajusticiamiento.

No hay ningún respeto al derecho a la vida en una sociedad donde si tú eres sospechoso o sospechosa de cometer un delito, nadie te interroga, no te investigan, solo te asesinan, y luego apareces como “muerto en supuestos intercambios de disparos”. Excepto cuando eres un banquero prestigioso, tienes vínculos políticos o militares. La policía mata un promedio de dos hombres diariamente, aunque traspasó su promedio hace unos días con seis en 24 horas.

Estas prácticas de hacer justicia son obviamente desiguales y discriminatorias. Sin embargo son legitimadas por la jerarquía de la iglesia católica. Me pregunto  ¿por qué las instituciones que se declaran a favor de la vida no se pronuncian contra estos asesinatos diarios? ¿Y las instituciones que velan por los derechos humanos?

¿En qué se diferencian acciones como éstas de los linchamientos que realiza la población? Ambas reflejan la actitud de venganza y desconocimiento de los procesos judiciales.  

Las acciones policiales de ajusticiamiento diario dejan secuelas en la subjetividad de la población,  que cada día incrementa el porte de armas para tomar la justicia por sus manos. Un organismo policial que desconoce el Código Procesal Penal, que desconoce y viola los derechos ciudadanos, genera mucha inseguridad y violencia en la ciudadanía.