Interés nacional

Haití debe ser visto por nosotros a partir de tres condiciones: • Como nuestro socio comercial más cercano, para el cual deberíamos producir todos los bienes y servicios que nos demande.

• Como nuestro vecino más cercano, por el hecho de compartir el mismo territorio insular.

• Y, finalmente, como nuestro principal problema económico, social, migratorio y sanitario, que “exporta” hacia este lado gran parte de su pobreza.

Visto Haití a través de este prisma, lo más prudente sería que nos empeñáramos en lograr un gran acuerdo bilateral que nos permita enfrentar de manera adecuada los problemas comunes, entre los cuales destaca la migración furtiva hacia nuestro territorio con todas sus graves consecuencias sociales, económicas y ambientales.

– II –

A nuestro territorio ingresan de manera furtiva miles de haitianos, una parte minoritaria de los cuales son mano de obra para agricultura y construcción, fundamentalmente. Los componentes de la otra parte los vemos en las calles mendigando o integrados a la economía informal.

Una parte de la corriente migratoria la componen mujeres embarazadas que vienen a territorio dominicano a dar a luz en los hospitales, demandando una atención que cuesta bastante caro al Estado dominicano. Parte de esa corriente migratoria retorna a Haití, pero una parte importante se queda en territorio dominicano.

Sea como fuere, estas migraciones agravan los problemas sociales y económicos que por naturaleza tenemos los dominicanos. Una parte de nuestra economía está destinada, de alguna manera, a subsidiar la solución de problemas de esta inmigración, sobre todo en materia de demanda de prestaciones sociales.

Una parte de la fuerza de trabajo que ingresa ilegalmente se queda aquí, con las consecuencias sociales que todos conocemos. Hay otra parte que depreda aceleradamente nuestros bosques.

– II –

Con esta realidad por delante, no se entiende cómo el Estado dominicano no ha declarado como de alto interés nacional el diseño de políticas encaminadas a poner orden estricto a todo este problema.

En el primer período de mandato del Presidente Leonel Fernández se iniciaron negociaciones formales entre la República Dominicana y Haití. Se integró entonces una comisión mixta bilateral que logró algunos avances en la identificación y clasificación de problemas comunes que serían atacados de manera conjunta.

Luego, la inestabilidad institucional en Haití virtualmente disolvió este grupo de trabajo y la falta de interlocutores válidos del lado haitiano paralizó los trabajos.

En Haití hay desde hace algún tiempo un Gobierno que ha expresado su  interés en reanudar aquellos esfuerzos dirigidos a diseñar políticas que permitieran enfrentar los males comunes.

¿Qué esperamos, entonces, para trabajar por la reanudación de aquellos trabajos y asumir la tarea como de alto interés nacional?