“Requerimos inversión”

El decano de la Facultad

La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), a través de la Facultad de Ciencias Agropecuarias y Forestales, ha mostrado interés, disposición y esfuerzos para colaborar en el desarrollo del sector agropecuario de nuestro país, pero la institución académica ha encontrado poca receptividad en el Estado para desarrollar proyectos de investigación para darle asistencia técnica a los productores que trabajan en el campo.
Sin embargo, el ingeniero Modesto Reyes, decano de la Facultad de Ciencias Agronómicas y Veterinarias de la UASD, entiende que “cualquier esfuerzo que se haga en el sector agropecuario es válido” si redunda en beneficio de los hombres y mujeres del campo.
Surge, entonces, el interrogante sobre las denominadas “visitas sorpresas” del presidente Danilo Medina, y la asignación de recursos a asociaciones de productores del sector agropecuario. ¿Es correcta la política de entregar fondos sin una fase previa de planificación?
“La solución no es llevar dinero. La solución es desarrollar planes verdaderos que permitan dar respuestas a las comunidades y que los proyectos que tienen que ver con el sector agropecuario deben ser de desarrollo integral”.
Reyes entiende que la agricultura es una empresa como cualquier otra y tiene que desarrollarse una fase de planificación que permita el desarrollo en el campo dominicano, de forma que pueda impactar para que los productores y sus familias tengan una vida más digna”.
No basta con apoyar un cultivo determinado, precisa el ingeniero Reyes. “Si no que es necesario que una comunidad requiere otros elementos importantes que garantice mejores servicios para esos productores y sus familias, como energía, educación, caminos vecinales, generación de empleos, es decir mejorar la calidad de vida en sentido general del productor dominicano”.
Comentó que como ciudadano y decano de la Facultad de Ciencias Agronómicas y Veterinarias de la UASD “nosotros vemos con mucho pesar cómo cada día se abandona el campo dominicano. Usted lo puede mirar. Por ejemplo, los productores de café, las zonas productoras este cultivo se están quedando vacías”.
¿Qué significa esta situación para los productores? Reyes responde: “que cada vez que viene un impacto al cultivo de café, por los precios bajos a nivel internacional, la situación impacta a estas familias que tienden a migrar, a abandonar el lugar y vienen a formar los cordones de miseria en las ciudades. En la medida en que se pierde la mano de obra, producto de que ya no hay garantías en los empleos que tenían antes, pues naturalmente volvemos a las migraciones”.
Por esa razón, precisa el académico, la agricultura tiene que verse como una empresa, tiene que diversificarse, “pero tiene que garantizar los servicios básicos para respaldar la permanencia de estas personas en cada una de las comunidades donde están estos centros.
El desarrollo de la agropecuaria en cada comunidad aporta. Pero deben crearse mejores condiciones para las familias que viven en esos lugares”.
Como referencia, Reyes refiere que en zonas de la Cordillera Septentrional donde se producía café los productores cambiaron a otros cultivos y se dedican a la producción de zapote, aguacate y otros productos. “Esa es la tendencia que debe buscarse, la diversidad de cultivos que se pueda tener. Pero el cultivo del café va allá, pues tiene un impacto ambiental.
Cada vez que eliminamos una plantación, estamos eliminando la protección de las cuencas hidrográficas del país”.
Entiende que desde ese punto de vista las autoridades deben hacer mayores esfuerzos en estas comunidades y proteger las cuencas hidrográficas.
“No basta decir que vamos a reforestar sino no hay un verdadero plan que permita la sostenibilidad de estas plantaciones”.