Inyección de células regeneraría músculo cardíaco

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POR JOSÉ PIMENTEL MUÑOZ
BÁVARO, HigÜey.-
En Estados Unidos se está buscando afanosamente cómo regenerar miocardios que sufren de insuficiencia, es decir que han perdido la facultad de contraerse y bombear sangre. Sacar células de los músculos esqueléticos periféricos o de la médula ósea, hacerlas cultivar en laboratorio y luego inyectarlas con cateterismo en el corazón con infarto de los mismos pacientes, podría servir para regenerar los corazones con este tipo de problemas.

El doctor Igor Palacios, director de los laboratorios de cateterismo del Massachussets General Hospital, de Boston, expuso aquí en el Tercer Congreso Centroamericano y del Caribe de Cardiología, las investigaciones y experimentos acerca de esa técnica que  se hacen en Estados Unidos.

Palacios fue uno de los 30 extranjeros que actuaron como conferencistas invitados en el evento, efectuado en el hotel Meliá Caribe Tropical, auspiciado por la Sociedad Centroamericana y del Caribe de Cardiología, que tiene como presidente, vicepresidente y secretario a los dominicanos Rafael Pichardo, Miguel Arias y Ernesto Díaz Alvarez, respectivamente.

Ante mas de seiscientos cardiólogos de Cuba, Panamá, Costa Rica, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y República Dominicana, Palacios explicó que “a los pacientes que sufren infartos, se les muere un pedazo del corazón y forman cicatriz. Cuando hay múltiples infartos, hay cicatrices múltiples y como resultado falla el corazón, ya que se produce una insuficiencia cardíaca. Lo que se está tratando es de que  esa cicatriz se vuelva músculo otra vez y tenga su facultad de contraerse  y bombear sangre”.

Observó que el procedimiento de “reconstrucción” se ha intentado con inyecciones endovenosas de células en pacientes que tienen infartos de cara anterior, lográndose  que  las células se reproduzcan a nivel del miocardio. “Pero creo que hoy en día lo más atractivo es el paciente que tiene insuficiencia crónica (no aguda) y que se pueda dirigir directamente a las cicatrices e inyectar las células ahí. Para evitar que haya problemas de rechazo, esas células se sacan del propio paciente, sea de sus músculos esqueléticos periféricos o sea mejor de su médula ósea. Se podría inyectarlas  directamente de la médula osea en el corazón o ponerlas en cultivos, diferenciarlas, crecerlas y cuando se diferencian se inyectan directamente en el área de cicatriz. Los estudios experimentales que se han hecho en humanos muestran que es posible que las células se multipliquen, crezcan y mejoren la función del corazón insuficiente”, añadió.

PROBLEMAS

El doctor Palacios dijo que en los experimentos con este procedimiento se ha confrontado el inconveniente de que algunos pacientes inyectados con las células  han muerto súbitamente por arritmias, lo que evidencia que esta técnica “puede ser pro arrítmica, lo cual no sería bueno”. Resaltó, no obstante, que  “una vez identificado el problema será cuestión de corregirlo. Hay que encontrar el origen de las arritmias para corregirlo”.