Ir por lana y salir trasquilado

FABIO R. HERRERA-MINIÑO
Una importante comisión del sector oficial agropecuario acudió en peregrinación al palacio presidencial de Puerto Príncipe, para entrevistarse el pasado miércoles 30 con el Presidente del vecino país, con el fin de rogarle que levantara la prohibición oficial haitiana de la importación de carne de pollos y huevos locales, que con pasmosa celeridad aplicaron ellos por la denuncia de la presencia de la fiebre aviar en el país.

Desafortunadamente la comisión vino con el moco para abajo ya que los haitianos, buscando argumentos y condiciones de los más variados matices, reiteraron su posición para mantener prolongar la prohibición e incluso demandaron nuevas condiciones para entonces levantar el cierre de la frontera a esos productos avícolas, como ocurrió finalmente.

No hay dudas que estuvimos en presencia de otro vulgar chantaje haitiano, que se envalentonan por respuestas tímidas y poco sustentadas de nuestras autoridades, y en especial de la diplomacia local que se mete el rabo entre las piernas, por el temor, de que si habla con autoridad, nos acusan una y otra vez de racistas.

Con el caso de la fiebre aviar hubo algo más que un simple temor, ya que los haitianos ven diariamente que no tenía fundamento, puesto que aquí el dominicano y los turistas no se han enfermado y sigue el consumo normal de ese renglón alimenticio; además, sus paisanos lo compran libremente en varios lugares de la porosa frontera, en que nunca ha cesado la inmigración ilegal y más con el ingrediente de cientos de parturientas que vienen a dar a luz en los hospitales con mejor higiene y aquí no se come galletas de lodo.

La lección haitiana debería ser de necesaria asimilación por parte, no solo de las autoridades dominicanas, sino de la ciudadanía, para darse cuenta de que Haití está siempre al acecho de alguna excusa o incidente para imponer condiciones comerciales o de inmigración, denunciando con eficacia al mundo los atropellos y abusos dominicanos.

Al estar inmersos en un fiero y confrontador proceso electoral, nuestras autoridades están tan solo focalizadas en reelección, para no dejarse quitar el poder de un desacreditado PRD, entonces no atienden los asuntos de Estado y menos las relaciones internacionales, o las que se deben tener con Haití, que conciernen a la seguridad del Estado y a la vida pacífica de las dos naciones. Parece ser que los dominicanos adoptamos la posición masoquista de dejarnos golpear e injuriar por los haitianos cuando algo quieren obtener. Ahora se nota que el chantaje de los pollos fue más allá de una simple estrategia y la ocasión pareció propicia para buscar algo más que el país se sienta acorralado y de una retribución, ya que una vez fueron derrotados por el valor de nuestros ancestros en fieras batallas del siglo XIX.