Israel llama más reservistas; no ampliará guerra
en Líbano

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JERUSALEN (AP).- El gabinete israelí resolvió ayer no ampliar la ofensiva contra Jezbolá, pero convocó a unos 30.000 soldados a entrenarse para combatir en el Líbano.

El ministro de Defensa Amir Peretz dijo en un discurso que Jezbolá “no volverá a ser lo que era’’, y que había sufrido daños enormes con la ofensiva israelí.

Según trascendidos, el líder de Jezbolá se reunía con altos funcionarios sirios e iraníes en Damasco.

El ministro de justicia israelí dijo que el mundo, al no llamar a un inmediato cese de fuego en el Medio Oriente, ha autorizado a Israel a continuar sus operaciones contra las guerrillas libanesas.

Una conferencia el miércoles en Roma terminó sin que las potencias se pusieran de acuerdo. La mayoría de los gobiernos europeos quieren que Israel desista inmediatamente de su ofensiva, en tanto Washington prefiere un acuerdo que lleve a una paz y estabilidad duradera.

“Ayer recibimos de la conferencia de Roma, en efecto, el permiso del mundo, algunos apretando los dientes y otros dando su bendición, para continuar esta operación, esta guerra, hasta que la presencia de Jezbolá sea borrada del Líbano y sea desarmada’’, dijo el ministro de Justicia, Haim Ramon, entrevistado por la Radio del Ejército. Mientras tanto, un enviado iraní se encontraba en Siria para mantener conversaciones sobre el conflicto, según informes de prensa en Kuwait e Irán.

La agencia noticiosa iraní Mehr dijo que el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní Ali Larijani, se reunía en Damasco, sin entrar en detalles. Lo mismo informó la agencia Fars.

El jeque Hasan Nasrala, jefe de Jezbolá, participaba luego de las conversaciones junto con el presidente sirio Bashar Assad, según la agencia kuwaití Al-Siyassah. Añadió que discutirían como hacer llegar “armas iraníes a través de territorios sirios’’ a los combatientes de Jezbolá.

En Jerusalén, Peretz dijo que Jezbolá “no volverá a ser lo que era’’ y que la ofensiva en el Líbano es la suerte que aguarda “a cualquiera que ataque a Israel’’.

En conferencia de prensa con Peretz, el jefe de estado mayor del ejército, teniente general Dan Halutz, dijo que los daños estratégicos sufridos por Jezbolá eran “enormes’’.

Añadió que la decisión de autorizar la convocatoria de decenas de miles de reservistas no intentaba amenazar a nadie sino preparar al ejército para “todas las posibilidades’’.

Peretz dijo que el estado judío “no permitirá que se alce la bandera de Jezbolá en las fronteras de Israel’’, pero añadió que éste no tiene intenciones de hacerle la guerra a Siria, un patrocinador de Jezbolá.

Durante una reunión del gabinete de seguridad el jueves, el primer ministro Ehud Olmert dijo que se estaban cumpliendo los objetivos de la campaña, que lleva 17 días. Las fuentes, que participaron de la reunión, hablaron bajo la condición de anonimato.  Los ministros dijeron que la convocatoria a tres divisiones adicionales de reserva, con miles de efectivos, tenía el objeto de dar descanso a los soldados en el Líbano. Pero la gran magnitud de la movilización suscitó interrogantes acerca de la estrategia militar global.

Ramon dijo que la aviación israelí debería atacar masivamente las aldeas del sur para limpiarlas de milicianos de Jezbolá.

En la víspera, Israel sufrió las mayores bajas en un solo día en lo que va de la guerra, con nueve muertos y 25 heridos en combates casa por casa en los baluartes de Jezbolá.

Aseguró que las aldeas del sur del Líbano son “bases militares donde se oculta gente de Jezbolᒒ. Israel advirtió a los civiles que partieran, dijo, y “los que quedan en el sur del Líbano son terroristas relacionados con Jezbolᒒ.

Sin embargo, se cree que algunos habitantes han permanecido en sus comunidades y se refugiaban en las escuelas y otros edificios.

   Según el diario Haaretz, altos oficiales han criticado al gobierno por no lanzar una ofensiva terrestre más amplia que diera a los soldados la ventaja sobre Jezbolá. También reclamaron mayor apoyo aéreo para la tropa de tierra.

   Israel lanzó una ofensiva en Gaza después que milicianos palestinos de Hamas capturaron un soldado israelí el 25 de junio. En medio de ese conflicto, Jezbolá mató a ocho soldados y capturó a dos el 12 de junio en una incursión a través de la frontera, lo que provocó el asalto en gran escala al Líbano.

   El jueves, un cohete de Jezbolá alcanzó una fábrica química en Kiryat Shemona, una población del norte de Israel, dijeron funcionarios de seguridad.

   En principio no se conocía el tipo de sustancias afectadas ni la magnitud de los daños.

   Las fuerzas israelíes advirtieron a los libaneses en el sur que sus aldeas quedarían “totalmente destruidas’’ si se disparan cohetes desde ellas.

   Se advirtió, a través de la radio Al-Mashriq, que no usaran el camino desde Qleileh, cerca de la costa del Mediterráneo, hasta Houlah, en el este, al otro lado de la frontera de Kyriat Shemona.

   Jezbolá ha disparado más de 1.400 cohetes a Israel durante la ofensiva, incluyendo los 48 del jueves.

   Los ataques israelíes alcanzaron caminos y presuntas residencias de Jezbolá en el sur y el este, además de una base militar libanesa en el norte, mientras la artillería y los aviones atacaban la región fronteriza donde continuaban los ataques en tierra.

   Entretanto al-Qaida amenazó con realizar nuevos ataques en respuesta al ataque israelí al Líbano, en sus primeras declaraciones luego de tres semanas de combates.