James Petras se refiere a privatización energía en RD

Argentina, Brasil, Bolivia y la República Dominicana, donde existen manifestaciones de rechazo a las privatizaciones, son ejemplos de las grandes estafas cometidas en el sector eléctrico, asegura James Petras, catedrático norteamericano.

A su juicio, en esas naciones se utilizó “la ideología del libre mercado” para que los nuevos dueños de la electricidad establecieran monopolios y oligopolios.

Indicó que las promesas de los ejecutivos de las empresas eléctricas, de bajar las tarifas y hacer más competitivos los servicios fueron incumplidas.

“Cuando dicen que bajan los precios hay que entender que suben y cuando señalan la competitividad como efecto automático de la libre empresa, hay que comprender que las empresas son ineficientes”, sostuvo Petras en una entrevista publicada en el periódico mexicano La Jornada.

Las protestas por los apagones en la República Dominicana, que duran más de 20 horas, provocaron el apresamiento de decenas de personas, dijo el especialista en temas económicos y sociales de la Universidad de Binghamton, Nueva York.

Añadió que las consecuencias han sido dolorosas y que las empresas extranjeras, particularmente de Europa y Estados Unidos, son las responsables.

En septiembre pasado, el gobierno del presidente Hipólito Mejía compró las Empresas Distribuidoras de Electricidad del Norte y del Sur (Edenorte y Edesur), de la Unión Fenosa, por US$362.5 millones, las cuales serán pagadas en un período de 12 años, lo que provocó un rompimiento del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Petras dijo que los países sufren la privatización de las ganancias y la socialización de las pérdidas, “una verdadera desnacionalización de las áreas estratégicas de los países, lo que supone su recolonización”.

Expresó que las firmas corporativas compran las redes de electricidad, extraen ganancias monopólicas, controlan los precios y chantajean a los gobiernos con los apagones, con el objetivo de obtener el acceso privado a la electricidad.

Petras consideró que a partir de que los precios de la electricidad se incrementaron en los países donde se permitió la privatización, las compañías manufactureras e industriales se endeudaron con los bancos y que así, la cadena de intereses y beneficiarios se fue agrandando.

Señaló que esa deuda creció hasta que los ciudadanos tuvieron que financiar el saneamiento de las compañías privadas. Otro factor del fracaso de la privatización de la industria, a su juicio, es la “desarticulación de todo el proceso de distribución de la electricidad”.

Agregó que en las empresas públicas, la generación y distribución de la energía se regía en una cadena planificada, mientras en manos privadas, las estrategias son distintas.

A su juicio, las empresas privadas prefirieron sacrificar al consumidor en aras de mantener elevadas tasas de ganancia.

Señaló que las empresas privadas que se establecieron a partir de la desregulación del sector eléctrico en Estados Unidos e Inglaterra, mantienen el control total de la producción y la distribución, lo que les permite la manipulación de los precios de consumo. Petras dijo que el caso clásico y desastroso de la política privatizadora de la energía eléctrica es Brasil, donde hay una enorme capacidad hidroeléctrica que, al momento de privatizarse, las compañías comenzaron a importar gas para utilizarlo en las empresas generadoras de electricidad.

Indicó que México sufrirá un desastre si privatiza su sector eléctrico, como pretende la administración del presidente Vicente Fox, porque aumentará el precio de la electricidad e impactará en el empleo.