Je ne suis pas Maní Toté, I’m english

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Semanas atrás escribí sobre la presencia en Salcedo de árabes, chinos, españoles e italianos. Algunos de los cuales los bautizaban con calificativos de: Come cebolla, Baisano, Chino Molongo y España. Pero varios amigos me recordaron la presencia de personas de otras nacionalidades. De las cuales hay una que tiene que ver con el título del presente artículo.
El Alemán, le decían al padre de los Doshe. Buby Dosche, uno de sus hijos, vino en la invasión del 14 de junio. Al almacenista José Penha, le llamaban el cubano, aunque su familia es gallega.
Salcedo fue o es cuna de buenos ebanistas. Don Luis Florentino, padre del luchador antitrujillista Dr. Tejada Florentino, Fellito Hernández, el profesor Aníbal Acevedo y hermanos, Narciso, y Tatín. Pero Tatín, según apunta el amigo Giovanni Brito, era oriundo de una de las Islas anglo parlantes. Arreglaba los muebles de la iglesia. Se hizo famoso por sus disfraces. Un artista y atleta que hacía temer a muchas personas con sus acrobacias y vejigazos en los carnavales. La gente lo apodó: Tatín el Macarao.
Igualmente vivía o iba con frecuencia a Salcedo un vendedor de maní, que por su pronunciación, la gente le apodó” Maní Toté”. Era de origen haitiano. Motivo por el cual, a los de pronunciación extraña y tez oscura, en broma algunos les decían Mani Toté.
Pues bien. En la escuela que dirigió la señorita Gómez, y el exministro de Educación y rector universitario Nicolás Almánzar fue inspector, querían elevar el nivel de inglés que se impartía. Las profesoras que enseñaban esa materia, con un librito llamado “Don and Betty Hall”, eran Efigenia Rodríguez y Dulce Camilo. Y para tales fines, llevaron como invitado a Mr. Reynolds.
Para introducir a Mr. Reynolds en la escuela, se produjo un encuentro de los estudiantes en el Salón de Actos. El profesor invitado llegó con traje blanco. Pero uno de los alumnos más destacados y traviesos de esa época, al ver su figura, dijo en voz más o menos alta: Maní Toté. Cosa que todos creíamos que había pasado desapercibida.
Pero cuando Mr. Reynolds se paró frente al estudiantado, antes de saludar y evidentemente molesto expresó: Je ne suis pas Maní Toté, I’m english. (Yo no soy Maní Toté, yo soy inglés). Imagino que para aclarar su origen e impresionar a todos de su cultura idiomática, lo que provocó risa y nerviosismo. Dicho profesor instaló una escuela particular de inglés en Salcedo.
Llamaba la atención que Inmigrantes de otros continentes, en realidad no se molestaban porque los llamaran come cebolla, Baisano, Chino molongo o España, pero al angloparlante del Caribe no le gustó que lo confundieran con otro caribeño.
Nuestros pueblos están llenos de historias y jocosidades. Pero sin rechazo de nacionalidades o intención de hacer daño a los extranjeros. Más bien son expresiones populares de gente con ingenio. Un asunto, si se quiere, de sabiduría popular. Porque el dominicano, dígase lo que se diga, es más abierto y tolerante que otras nacionalidades. Eso sí, con mucha chispa.