Jefes de Estado reclaman priorizar ayuda para Haití

PANAMÁ (EFE).- La Asociación de Estados del Caribe (AEC) pidió hoy, viernes, a la comunidad internacional dar prioridad a la movilización de recursos para solucionar la situación de Haití, el país más pobre del continente.

“Instamos a la comunidad internacional a darle mayor prioridad a la movilización de recursos para facilitar el desarrollo económico y social de Haití”, explicó la Declaración de Panamá, firmada en la capital panameña al término de la IV Cumbre de la AEC.

Los jefes de Estado se comprometieron a trabajar en la promoción de la democracia, el desarrollo económico y el progreso social de Haití, y demandaron “crear las condiciones creíbles, inclusivas y transparentes necesarias para asegurar un proceso electoral libre y justo” previsto para finales de este año en el país caribeño.

La Declaración de Panamá pide “nuevamente” a Estados Unidos poner fin a la aplicación extraterritorial de leyes internas, como la Helms-Burton que refuerza el embargo contra Cuba.

“Nos sentimos profundamente preocupados por las medidas que fortalecen y amplían la aplicación de dicha legislación”, por lo cual “instamos una vez más al Gobierno de Estados Unidos de América a que ponga fin a tales medidas”, explica el documento.

La ley Helms-Burton, de 1996, permite a los estadounidenses demandar a las empresas extranjeras que negocian con propiedades que le fueron confiscadas por el régimen de La Habana tras la revolución de 1959.

En el extenso texto, de 30 puntos, los jefes de Estado y de Gobierno abordaron además la lucha contra la pobreza y las drogas, terrorismo, cooperación, comercio, turismo, integración energética, combate a la corrupción y prevención de desastres naturales.

Reiteraron “el respeto a los principios de soberanía, integridad territorial y de no intervención, así como el derecho de cada pueblo a construir en paz, estabilidad y justicia su propio sistema político”.

Además, reafirmaron su condena a “todos los actos de terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, donde quiera que se cometan dichos actos y quien quiera que los cometa”.

Recordaron su compromiso para “combatir enérgicamente” la corrupción en el ámbito público y privado, pues “socava la capacidad económica de los Estados para atender los problemas prioritarios de sus pueblos”.

Asimismo, reconocieron la necesidad de fortalecer la lucha contra las drogas y delitos relacionados, destacaron la necesidad de integrarse en materia energética y saludaron las iniciativas en ese sentido de Venezuela, México, y Trinidad y Tobago.

Los mandatarios dieron alta prioridad “a la agenda social, a la erradicación de la pobreza, el hambre, la desnutrición, la discriminación en cualquiera de sus formas y la desigualdad económica, social y de género”, así como a cumplir los objetivos de desarrollo del milenio establecidos en la ONU en el año 2000.

La Declaración de Panamá resaltó “la grave amenaza que impone la pandemia del VIH/SIDA para el desarrollo humano, social y económico del Gran Caribe”, y abogó por la prevención y el acceso universal a los medicamentos y el tratamiento adecuado.

Los jefes de Estado reiteraron su rechazo a la “utilización continua del Mar Caribe para el tránsito y transbordo de material nuclear y desechos tóxicos”, y pidieron a los países que los producen establecer plantas procesadoras para evitar su traslado. En relación con los desastres naturales, la Declaración de Panamá abogó por una “integración de la gestión y reducción de riesgos de desastres en las políticas estatales”.

El documento destacó “la urgencia de fortalecer la integración económica del Gran Caribe” e impulsar un acuerdo recíproco de inversiones.

Puntualizó que el turismo es una de las fuentes más importantes de inversión extranjera directa, ingreso de divisas y fuente de empleo en la región, por lo cual abogó por incentivar el concepto de sostenibilidad, para lo cual se convocará a una reunión en 2006.

A la cumbre de la AEC, bloque integrado por 25 países, asistieron siete presidentes, tres primeros ministros, vicepresidentes, viceprimeros ministros, cancilleres y otros altos cargos.