Johnny Ventura a través de los libros
de nuestra música

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POR MARIVELL CONTRERAS
El motivo puede ser cualquiera. Que él se ganó el Grammys. Recordar que en el año 2000 fue ganador del Soberano. Que en el 2005 cumplirá 50 años en el ruedo artístico o que estamos celebrando en este 2004, ciento cincuenta años desde que hay constancia escrita de que existe una música que se llama merengue.

Este merengue nuestro que se nos antoja una gozadera, una parranda donde se pierde el espacio y el tiempo no existe y que tiene a sus propios ídolos, a sus propios contadores, degustadores y por supuesto, detractores tiene vínculos muy especiales y reveladores con un hombre al que llamamos Johnny.

Johnny Ventura es un nombre que encarna un merengue y cuando decimos esto tenemos que remitirnos inmediatamente a nuestra historia, porque qué es el merengue sino el ritmo que confirma que somos una entidad y que nuestra identidad como nación tiene sonido de tambora y güira.

Al momento en que decidimos hacer este trabajo sobre El Caballo Mayor, comprendimos que el mismo estaría incompleto si no incluimos lo que se dice de él en los libros.

Pudimos habernos remitido a “Algo de mi Vida” la especie de autobiografía que el propio Ventura publicara en el 1998, pero quisimos abrir el abanico y dejar constancia aquí no solo de que la historia de nuestra música está siendo cada vez más investigada, sino que en cada uno de esos trabajos, hay varias páginas que confirman la importancia del papel que jugó para la proyección de este tanto nacional como internacionalmente.

LA PASION DANZARIA, DARIO TEJADA

“No cabe dudas de que entre los líderes de agrupaciones musicales populares del país en los años sesenta el más prominente fue Johnny Ventura, con su Combo Show”, empieza diciendo Darío Tejeda en la página 118 de su libro Pasión Danzaria.

Bajo el subtitulo “Los años sesenta, la explosión”, Dario cuenta la historia de Johnny estableciendo una fecha como punto de partida de la carrera de este: “el 2 de junio de 1956, la primera vez que cantó por radio”.

Explica que ese día Juan de Dios Ventura interpretó por radio “El borracho” y que tras ser escuchado por Petán Trujillo, director de la Voz Dominicana este decidió inscribirlo en la famosa escuela de canto que regenteaba esa radioemisora y que este aceptó, con lo cual devengaba 60 pesos mensuales de subvención.

Tras hacer un recorrido por la trayectoria de Johnny Ventura, Dario Tejeda concluye diciendo “puede afirmarse que el fenómeno Ventura ha sido uno de los más fértiles en cuanto a formar corrientes, es decir, a arrastrar músicos y bandas tras su estilo musical”.

FICHERO ARTISTICO, JESUS TORRES TEJEDA

Muy apegado a las fechas y a los hechos, en el capítulo correspondiente a Johnny Ventura, el melómano mayor y excelso locutor de San Pedro de Macorís, Jesús Torres Tejeda cuenta a Johnny desde el punto de vista biográfico y discográfico, hasta con los números de sus LP`s.

De todo lo que cuenta en su libro, Fichero Artístico Dominicano, elegimos contar cómo Juan de Dios Ventura perdió el nombre.

Resulta que el patriota que guió la nave que trajo al primer contingente de expedicionarios del 14 de Junio se llamaba Juan de Dios Ventura Simó. El capitán, perteneciente a los héroes que conforman la Raza Inmortal fue capturado, torturado y fusilado por la tiranía.

“Juan de Dios Ventura Soriano no podía seguir identificándose con su nombre verdadero (?) Nuestro artista tiene que buscar un apodo para identificarse y evadir cualquier mal entendido con el represivo régimen y adopta el de Johnny Ventura”, comenta.

ENTRE DOS SIGLOS: MUSICA Y MUSICOS DEL MERENGUE

En el libro Historia del merengue: música y baile de República Dominicana localizamos el lugar dónde se habla de Johnny y descubrimos una vez más que su historia está también entrelazada con los hechos más importantes del país.

En el momento en que surge Johnny como el primer gran ídolo de nuestro ritmo estaban pasando cosas aquí (fin de la dictadura) y allá (nacimiento del rock). En medio de la libertad que se levantaba en el ánimo social del país tras la dictadura y comenzando en el mundo la liberación sexual y conceptual de los años 60`s.

“En medio de aquella barahúnda se impone la figura de Johnny Ventura, personaje electrizante hecho de ébano y miel (?) Individuo de buena estatura, articulado físicamente como por resortes, este nuevo líder introduce otro cantar, que aunque errático, resulta novedoso por su tono grave, en contraste con las tradicionales voces de registro alto (Pipí y Vinicio Franco, Milito Pérez, Joseíto Mateo?)”

“Sus contorsiones de cuerpo entero y con juegos de pies y piernas nos llegaron varios años más tarde en la figura de Michael Jackson”, sostiene.

“El Combo Show se convirtió en un verdadero haz de alegría popular en todo el país, desafiando las quejas y acusaciones por parte de personas quienes argumentaban que se desvirtuaba el merengue. Ante esas voces en contra, Johnny Ventura, esgrimía airoso el cetro de la aceptación popular, arma poderosa ante cualquier circunstancia”.

JOhnny Ventura se rompió con las pautas establecidas por las grandes orquestas “en un lapso notablemente corto, sin dar margen de lenta asimilación” y terminan calificando el suceso como algo “definitivamente fenomenológico”.

JOHNNY, UN ROSTRO DE LA SALSA

El ensayista y escritor cubano Leonardo Padura Fuentes incluyó en su libro “Los Rostros de la Salsa” en el que indaga sobre la música caribeña básicamente desde su mayor centro de difusión y acogida, Nueva Cork, una entrevista con JOhnny Ventura, también están Wilfrido Vargas y Juan Luis Guerra.

A Johnny lo define como “el más reconocido merenguero de los últimos 30 años” y además del diálogo nos va contando sus impresiones del hombre y de las reacciones que provocó en una actuación la noche anterior en Cancún (sí, la entrevista fue en México).

Habla de la impresión que le deja encontrarse con “un segundo Johnny, increíblemente reflexivo, articulado y profundo, capaz de despertar la admiración que siempre provoca la inteligencia bien conducida” y lo declara “además de un excelente creador de merengues, aquel hombre es un intelectual con todas las de la ley”.

Para dar por terminado el encuentro Leonardo Padura afirma estar “totalmente convencido de que este príncipe del merengue es de los artistas que llegó para quedarse en la crónica sentimental e historia verdadera de la música latinoamericana” y culmina con un llamado a una refutación “el que aún no lo crea, que me diga al final”.