Johnson, Balaguer, Bosch y Bernardo

RAFAEL TORIBIO
El período transcurrido desde el 30 de mayo de 1961 a junio de 1966 es uno de los de mayor turbulencia, pero también de mayor intensidad en toda nuestra historia. Al tiempo que se producen acontecimientos trascendentales, se suceden con precipitación unos a continuación de otros, o de forma simultánea, que hacen muy difícil su comprensión y hasta la ordenación cronológica en que tuvieron lugar. En esos momentos, actores nacionales, pero sobre todo internacionales, personalizados estos últimos por el gobierno de Estados Unidos, definieron lo que debía hacerse en el país. Fueron cinco años de nuestra historia donde decisiones que se tomaron y acciones que se realizaron determinaron aquel presente y gran parte del fututo.

Según algunos filósofos, una de las mayores dificultades que tiene el ser humano es poder “separarse” de los acontecimientos contemporáneos a su existencia, que ocurren en su presencia o con su participación. Es difícil  “cosificarlos” para entonces tener la posibilidad de analizarlos con mayor objetividad. Además, el tiempo transcurrido nos hace olvidar con frecuencia hasta la cronología en que sucedieron. En su obra de más reciente publicación, “Cómo los americanos ayudaron a colocar a Balaguer en el poder en 1966”, Bernardo Vega nos permite “cosificar” esos acontecimientos, analizarlos desde cierta distancia y recordarlos con mayor nitidez.

La tesis fundamental, desarrollada y probada a todo lo largo de la obra, es que después de haber sido descartado como opción para ocupar la Presidencia de la República, primero por John F. Kennedy, y luego por la administración Johnson, Balaguer termina siendo designado por el propio Lindón B. Jonson en persona, para que fuera el Presidente de la República Dominicana, mediante unas elecciones tuteladas por Estados Unidos, que debían celebrarse con la participación de Juan Bosch para que pudieran ser consideradas “legítimas”. Junto a tomar la decisión de que Balaguer fuera el Presidente, se toma también la decisión de que Bosch no podía serlo. Para lograr ambas cosas se adopta una estrategia con dos líneas de acción: lograr que Balaguer gane y que Bosch pierda.

En este entrega, además de exhortar a su lectura, quisiera destacar algunos de los aportes que estimo sobresalientes. Veamos.

Además de presentar documentos probatorios de los hechos que narra, hace de conocimiento público acontecimientos que permiten comprender lo sucedido en los años que siguieron a la muerte de Trujillo hasta el triunfo de Balaguer en las elecciones de 1966 y las responsabilidades en los mismos de actores, tanto nacionales como internacionales. Queda claramente establecida la influencia determinante de Estados Unidos en aquellos acontecimientos, que se extiende hasta nuestros días. Demuestra de manera contundente la influencia que tuvo la Administración Johnson en el triunfo de Balaguer, y en la derrota de Bosch, en aquellas elecciones y hace evidente que la decisión de apoyar a Balaguer se basó más en la desconfianza sobre Bosch que en el hecho de que los comunistas tuvieran el control de la situación en la Revolución de Abril. Desconfiaban de su capacidad como gobernante y de poder controlar las fuerzas de izquierda si llegaba al poder. Desatada la Revolución, y ante la posibilidad de la restitución de Bosch en el poder, Johnson en persona toma la decisión de que el próximo Presidente debía ser Balaguer. En la obra queda suficientemente demostrado que a raíz de esa decisión se elaboró un plan de acción, con acciones abiertas, a cargo de la Embajada, y encubiertas, bajo la responsabilidad de la CIA, para que Balaguer ganara y Bosch perdiera. La ayuda para que Balaguer ganara fue descarada, incluyendo desde aportes en dólares para la campaña, a presiones sobre la JCE para que tomara medidas que beneficiaran el voto a favor de Balaguer, hasta una campaña sucia en contra de Bosch y de intimidación, incluso, para que no saliera de su casa.

Esta última entrega de Bernardo nos permite ver y valorar a un Balaguer actuando como un político fuera del poder, pero en busca de él. Lo conocíamos más en el ejercicio del poder desde la administración del Estado. En aquel entonces se nos revela ya adornado de las “cualidades” que le hicieron ser Presidente por 22 años y árbitro en la política nacional cuando no conducía los destinos de la Nación desde el Palacio Nacional. Conviene recordar aquí que en aquellos momentos Balaguer rechaza el ofrecimiento formulado por la Administración Johnson de encabezar un gobierno provisional después de la caída del Triunvirato, pero recomienda la formación de un gobierno para la transición hasta que se realicen las elecciones.  Comunica formalmente que sólo volvería a ser Presidente a través de unas elecciones. Esta decisión de no “quemarse” en ese momento hay que considerarla como determinante para su carrera política posterior. Un aporte adicional interesante sobre sus actividades es que antes de la Revolución y durante las negociaciones para su retorno y posterior triunfo, la documentación aportada demuestra una estrecha vinculación de Balaguer con la mafia de USA y con personajes de muy baja estofa. Después del triunfo esos compañeros que le ayudaron buscaron, en facilidades desde el gobierno para negocios, hacer rentable las inversiones que habían realizado. Entre esos personajes se pueden señalar a Irvin Davidson, Jimmy Hoffa y Joseph Zicarelli.

En esta obra Bernardo pone al desnudo la realidad de los hechos, como sucedieron, no como fueron declarados y escritos para el consumo del público, aportando las pruebas documentales correspondientes. La obra merece ser leída y su autor felicitado.