José Antonio Caro Álvarez

16_10_2016 HOY_DOMINGO_161016_ El País13 A

Fue el ideólogo de la construcción de la Plaza de la Cultura. Estuvo entre los fundadores de la Asociación Dominicana de Ingenieros y Arquitectos, de la cual fue presidente. Además de dejar su impronta en numerosas viviendas y edificios de Santo Domingo, era uno de los dominicanos de más amplia cultura y mayor preocupación por la educación a la que prácticamente dedicó su vida. Los asuntos culturales fueron otra de sus grandes predilecciones.
A su pasión por la lectura, una tarea diaria que disfrutaba, agregaba sus dotes de escritor. Es el autor de cuentos, obras de teatro, innumerables artículos periodísticos y libros sobre arqueología y enseñanza superior.
José Antonio Caro Álvarez, quien fue dueño de una de las bibliotecas más ricas del país, quiso compartir con sus compatriotas lo que aprendió en Europa desde que partió a realizar su carrera hasta graduarse en 1934. Por eso no solo diseñó y construyó emblemáticas obras sino que se integró a la Universidad de Santo Domingo donde fue profesor, decano, y rector en la difícil época de la transición de la dictadura a la democracia. Porque propuso la autonomía y el fuero universitario y era gran amigo del estudiantado, Ramfis Trujillo lo destituyó del alto cargo.
Años después, aunque siguió siendo colaborador de Balaguer en asuntos relacionados con la cultura, ocultaba en su casa a líderes estudiantiles perseguidos, obtenía pasaportes para los exiliados de ese régimen y se reunía con los deportados en sus viajes a España.
A este líder entre los fundadores de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, primer director del Museo del Hombre Dominicano que enriqueció con piezas tainas suyas y con otras recuperadas de impropias manos, se le asignó una calle de la Capital en 2007 por medio de resolución que todavía aguarda su ejecución.
Es uno de los homenajes más merecidos por el versátil primer presidente del Instituto de Cultura Domínico-Hispano para el que consiguió la donación de su local que adecuó para su funcionamiento.
Relacionó al país con figuras influyentes del arte, la literatura, la historia. Acorde con este objetivo llevó a Madrid una exposición de arte taino a la que asistieron los reyes de España.
Y ofreció, al mismo tiempo, decidido apoyo a escritores y artistas plásticos. El reconocido muralista José Vela Zanetti, por ejemplo, pasaba por una situación precaria y él le encargó pintar el mural de la facultad de Medicina pero como no tenía presupuesto para un pintor de su nivel lo nombró como maestro carpintero.
De baja estatura, jovial, afable, trabajador, con perfecto dominio del francés e inglés, Caro gozó de la confianza de Trujillo en el breve tiempo en que fue ministro de Obras Públicas. Preguntó al tirano si debía hacer reportes de sus trabajos y este le contestó: “Tú fuiste recomendado como un hombre serio, competente, solo ven a verme si tienes un problema que resolver”. Apenas vio al dictador tres o cuatro veces estando en ese cargo.
José Antonio Caro Ginebra, hijo mayor del emprendedor profesional, conversa con orgullo sobre las facetas de su padre. Él y sus hermanos han continuado la tradición, por tres generaciones, en la oficina de ingenieros y arquitectos más antigua de la República.
¿Fue don José Antonio trujillista?, se le pregunta.
“Solo lo fue en el sentido de su colaboración profesional, pero no lo era de corazón, en casa nunca hubo placas de alabanzas, papá no creía en la doctrina trujillista. Nos decía: las oportunidades hay que aprovecharlas, él era un profesional, el régimen le ofreció trabajó y él aceptó y lo hizo bien”, contesta.
“Papá nunca pronunció un discurso trujillista, en casa no se escuchaban loas a Trujillo, no se recibían favores, no nos alentaron a apoyar el régimen”, añade.
Nadie relaciona a Caro Álvarez con el trujillismo. Nunca fue molestado tras el tiranicidio.
Su mejor obra. José Antonio nació en Santo Domingo el 6 de junio de 1910, hijo de Francisco Caro García y Mercedes Álvarez, dueños de la panadería “Quico” de la calle Santomé. Estudió en París y retornó cuando solo había en el país siete arquitectos también graduados en el extranjero porque aquí no existía la carrera. Casó con Marina Ginebra de la Rocha. Sus hijos son José Antonio (Tony), Danilo Alberto y Lorraine Álvarez Ginebra y Jaime Batlle Ginebra.
Estableció su compañía en su domicilio de la calle Félix Mariano Lluberes, al tiempo que ejercía como profesor de la Universidad donde organizó la facultad de Ingeniería y Arquitectura. Sus primeros trabajos como arquitecto fueron para sus padres. Hizo la fachada de la panadería y luego les construyó su residencia en la avenida Bolívar esquina Pasteur. A partir de ahí fueron incontables sus obras, tantas que sus hijos las han recogido y descrito en un libro.
“Pero su obra más importante fue la facultad de Medicina de la Universidad. Casi todos los críticos dicen que esa fue su mejor obra”, declara Tony quien afirma que Caro Álvarez fue “un padre excelente, siempre nos protegió, nunca nos faltó nada, sobre todo se preocupó por nuestra educación. Era comunicativo, alegre, sencillo y sus amigos eran de todas las edades”.
“Nos dejó como ejemplo ser trabajadores, serios y honestos”, declara Tony.
Entre sus obras publicadas están “Jaca cuenta cuentos”, “Nace una universidad” y varias sobre arqueología.
Murió el 11 de febrero de 1978, víctima de un derrame cerebral.
La calle. El 26 de octubre de 2007, el Ayuntamiento del Distrito Nacional acogió una solicitud del regidor Rubén Batista para que una calle de Santo Domingo se denominara José Antonio Caro Álvarez tomando en consideración que este fue “uno de los más prominentes profesionales en su área” y su ejercicio docente en la Universidad de Santo Domingo.
También tuvo en cuenta que participó en el diseño del nuevo campus de esa institución, realizando, además, los de las facultades de Medicina e Ingeniería y Arquitectura. Más tarde, señala, fue rector de esa casa de estudios y luego dirigió la fundación de la UNHPU, de la que fue su primer rector, “siendo posiblemente el único dominicano con el honor de haber sido rector de dos de las universidades más importantes del país”.
Se resolvió designar “Arquitecto José Antonio Caro Álvarez” una calle de la ciudad, disposición aún sin cumplir.
Al respecto expresa Tony: “Estamos conscientes de que existe esa resolución y nos gustaría que se ejecutara; creo que esa vez no hubo consenso en cuanto a cuál sería la calle pero debemos llegar a un acuerdo. Me parece que él merece ese reconocimiento. Su trabajo ha sido importante en todos los aspectos”.