José M. Aznar: 11-M buscaba arruinar comicios

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MADRID (EFE).- El ex presidente del Gobierno español José María Aznar, en el poder en el momento de los atentados del 11 de marzo en Madrid, dijo ayer que esos ataques tenían como objetivo, además de causar víctimas, “volcar las elecciones” generales de tres días después, de lo que “algunos se aprovecharon”.

   Durante una maratoniana comparecencia de casi once horas ante la comisión del Parlamento español que investiga el 11-M -la primera de un ex jefe de Ejecutivo en un órgano de este tipo en la historia de la democracia española-, Aznar insistió en que “los que mintieron fueron otros” hasta el punto de “dar asco”, mientras que el Gobierno de entonces “dijo la verdad”.

   Este fue el mensaje central de su declaración, junto a su opinión sobre la necesidad de investigar las supuestas conexiones entre la banda terrorista ETA y los integristas islámicos a quienes se atribuyen los atentados de Madrid, en los que 192 personas murieron al estallar una decena de cargas explosivas en cuatro trenes.

   Aznar contestó así a las críticas sobre por qué su gabinete mantuvo inicialmente que esos ataques eran obra de ETA y recordó que la relación de ésta y los terroristas islamistas se creía “inverosímil” y, a tenor de los últimos datos conocidos, es “un hecho incontestable”.

   A su juicio, “los autores intelectuales de los atentados, los que hicieron esa planificación, los que deciden ese día, precisamente ese día… no creo que anden en desiertos muy remotos ni en montañas muy lejanas”.

   Hasta tal punto se mostró convencido de la intencionalidad política del 11-M que consideró que, si las elecciones hubieran sido el 7 de marzo en vez del 14, las bombas se habrían colocado el 4.

   En su opinión, “fueron otros los que mintieron y mintieron con contumacia, intoxicaron y dieron cobertura a una gravísima alteración de las reglas del juego electoral” el 13 de marzo, en alusión a las protestas frente a las sedes del Partido Popular en la jornada previa a los comicios, en los que su formación perdió ante el Partido Socialista tras ocho años en el poder.

   Esos “otros”, denunció, fabricaron “la teoría de la ocultación del Gobierno” con la divulgación en un medio de comunicación de “noticias” como la existencia de un suicida entre las víctimas o la presunta ocultación de la furgoneta y el vídeo hallados tras los atentados.

   Aznar defendió la gestión de su Ejecutivo antes y después de los ataques, negó cualquier improvisación e intentó demostrar que su equipo actuó con transparencia entre el 11 y el 14 de marzo y facilitó “en tiempo real” la información que tenía sobre las pesquisas y sólo aquellos datos que procedían de las Fuerzas de Seguridad.

   Así, reveló que él mismo decidió, contra el criterio policial, dar a conocer la transcripción del vídeo del 13 de marzo en el cual la red terrorista Al Qaida asumía la autoría de los hechos.

   Explicó que, tanto por los antecedentes como por los informes de que disponía procedentes de las Fuerzas de Seguridad y del Centro Nacional de Inteligencia (CNI, servicios secretos), al principio todo apuntaba a ETA como la posible autora.

   Incluso, reveló, el día 11 los servicios de información de otros países no tenían datos sobre la implicación del terrorismo internacional, y si acaso se inclinaban por la banda vasca.

   Según Aznar, sólo tuvo el convencimiento de que la línea que apuntaba al terrorismo islamista cobraba más fuerza que la de ETA durante la noche del 13 al 14 de marzo.

   Aseguró que la decisión de informar primero de que ETA era la posible autora y luego de que se había abierto una nueva línea, tras el hallazgo de una furgoneta con versos coránicos, la adoptó él mismo, de acuerdo con el entonces ministro de Interior, Angel Acebes, así como la decisión de abordar esa segunda investigación.

   Por otra parte, desvinculó por completo la intervención española en Irak de los atentados y preguntó “qué explicación” puede darse a los planes de las últimas células capturadas, cuando España ya ha salido de Irak.

   La comparecencia de Aznar se produjo mientras en el exterior del Parlamento se registraban dos concentraciones: una convocada por la Asociación de Víctimas del 11-M para exigirle responsabilidades políticas y otra de sus seguidores para mostrarle su apoyo.

   Tras la declaración de Aznar, que levantó gran expectación, ahora la atención se centra en el testimonio que el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ofrecerá ante la comisión parlamentaria a mediados de diciembre.