José Martí
el patriota cubano
amigo de los niños

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Amiguito: en esta semana conmemoramos el nacimiento de uno de los hombres más  grandes de nuestra América, me refiero al patriota y poeta cubano José Martí.

Su nombre completo fue José Julián Martí y Pérez;  nació el 18 de enero de 1853 en Dos Ríos, Cuba. Murió el 19 de mayo de 1895. Fue un político, pensador, periodista y filósofo al que se le llamó  El Apóstol.

Fundó el Partido Revolucionario Cubano y organizó la Guerra del 95 o Guerra Necesaria a favor de la independencia de Cuba. En sus luchas revolucionarias estuvo muy vinculado a Máximo Gómez con quien firmó el Manifiesto de Montecristi el 25 de marzo de 1895.

Por sus ideas políticas fue deportado en varias ocasiones. En  España se  gradúa de Derecho y de Filosofía y Letras y en México conoce a la Carmen Zayas, con quien contrajo matrimonio y  procreó a su único hijo: José Francisco.

En 1880 y 1890 Martí alcanza renombre en  América a través de artículos y crónicas que enviaba desde Nueva York a importantes periódicos. Entre sus publicaciones más importantes están el periódico Patria y la Revista Venezolana.

José Martí perteneció al  movimiento literario modernista, del que fue precursor en América. Su obra literaria incluye artículos, cartas, discursos, documentos históricos, pensamientos y poesías, entre otras.

Pero lo que lo vincula con los niños es la publicación de  La edad de Oro, revista mensual que editada en Nueva York, dedicada al recreo, e instrucción de los niños de América.

“Este periódico se publica para conversar una vez al mes, como  buenos amigos, con los caballeros del mañana y con las madres del mañana, para contarles lindos cuentos con que entretener a sus visitas y jugar con sus muñecas, y para decirles a los niños lo que deben saber para ser de veras hombres. Todo lo que quieren saber les vamos a decir, y de modo que lo entiendan bien, con palabras claras y con lámina finas; les vamos a decir cómo esta hecho el mundo: les vamos a contar todo lo que han hecho los hombres hasta ahora” –decía en su primer número.

Entre las publicaciones suyas más conocidas de esta revista están Los zapatitos de Rosa, una bella poesía que resalta el sentimiento de solidaridad de una niña rica.

Otras poesías  suyas  muy conocidas son La rosa blanca, Yo soy un hombre sincero, la niña de Guatemala, Yo vivo aunque me he muerto y Si ves un monte de espumas.

Los restos del Apóstol reposan  en el nicho número 134 de la galería sur del Cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba.

En Cuba se le rinde homenaje de muchas maneras, a través de un monumento memorial, una plaza y los premios La edad de oro, entre otras.

En nuestro país una calle lleva su nombre, lo mismo que una cátedra en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y hay un museo en Montecristi, donde  firmó el Manifiesto junto a  Máximo Gómez en honor a este héroe.