Joven relata peripecias
sufridas en  naufragio

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NASSAU. BAHAMAS.  AP.   La lancha, repleta de indocumentados, comenzó a hacer agua y a hundirse lentamente y sus ocupantes, haitianos que ansiaban una vida mejor en Estados Unidos, acabaron en las frías aguas. Por lo menos uno de los indocumentados murió en el acto.

Con el paso de las horas, los lamentos de muchos otros fueron finalmente acallados por las olas.

En los primeros minutos tras el naufragio del sábado a 15 millas (25 kilómetros) de tierra, Rodene Fileresaint se agarró al cadáver de una mujer para mantenerse a flote.

La mujer murió “en un instante, en cuanto se hundió la embarcación”, contó la joven 23 años, abrumada por el agotamiento y el dolor, a The Associated Press el miércoles por la noche desde la cama de un hospital en que es tratada de hipotermia. Para cuando llegaron los primeros auxilios al día siguiente, solamente Fileresaint, su compañero de viaje Johnny Boucher y el presunto contrabandista hondureño permanecían vivos. 

Boucher dijo desde el hospital que iba sentado en la popa cuando otros indocumentados, hacinados como sardinas en lata, comenzaron a gritar aterrorizados mientras señalaban una vía de agua.

“Las mujeres comenzaron a gritar que querían regresar”, dijo Boucher, con los ojos llenos de lágrimas.  A los pocos minutos volcó la embarcación.

Boucher dijo que pudo quitarse casi toda la ropa antes de tirarse al agua.  “Creí que iba a morir porque era de noche. Si hubiera sido de día, pensé que alguien podría rescatarme”, recordó Boucher en el hospital, mientras un funcionario bahameño de inmigración permanecía sentado a poca distancia.