Jóvenes y violencia de género

En el mes de noviembre el tema de violencia contra la mujer se hace más público, lo que no significa que se detiene ni desaparece de la vida cotidiana. La violencia contra la mujer aparece día a día afectando a mujeres de distintos estratos sociales y distintas generaciones. En muchos lugares hemos encontrado adolescentes golpeadas por sus parejas, también jóvenes.

Cada día muchas jóvenes adolescentes “se casan”  o “se van” con sus parejas, sea porque salieron embarazadas o porque son activas sexualmente. “Se supone” que no pueden seguir viviendo en su casa porque “ya no es señorita, es una mujer”, son expulsadas de sus hogares y de las escuelas.

Estas jóvenes y adolescentes a los dos o tres meses de estar conviviendo con su pareja, reciben continuamente maltrato físico, verbal y psicológico.

Detrás de esos golpes que recibe la joven, que muchas veces calla y acepta por miedo, hay una lógica masculina que no ha sufrido rupturas en nuestra sociedad, los celos, la posesión, ejercicio de poder.

El joven de sexo masculino aprende en la calle que la mujer le pertenece. “Esa es mi mujer”, por lo que puede disponer de su vida y de su cuerpo tanto en manifestaciones de cariño, caricias o sexo, como en el maltrato, dándole golpes. Para esta lógica masculina la mujer que sale de la casa sin permiso, debe ser castigada, para que no vuelva a repetir esta conducta; él por supuesto no pide ningún permiso para salir.

Los golpes y el castigo corrigen conductas según nuestras pautas culturales, las cuales sostienen la violencia en las relaciones de pareja y de padres/ madres-hijos(as). Esto  no ha cambiado, se reproduce en cada generación.

Cambiar la lógica masculina que sustenta la violencia contra la mujer es un reto. La masculinidad alimentada en la violencia se fortalece cada día.