JUAN BOSCH El más grande dominicano en la construcción de la democracia dominicana en el siglo XX

16 Nov. 2019 Areito 16-11-19 Areíto2

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II. El papel que le asigna Bosch al pueblo en la construcción de la democracia
En Juan Bosch la construcción de la democracia no es sólo un proceso que se desenvuelve en el marco de una arquitectura institucional aislada y como fruto del perfeccionamiento, a través de elaboraciones normativas.
En Bosch, el desarrollo de la democracia es ante todo el fruto de una construcción en la conciencia popular, en este caso, del pueblo dominicano.
La premisa de construcción de la democracia en Bosch es ante todo, a través de la educación política del pueblo y del desarrollo de su conciencia histórica, como labor permanente y cotidiana; por tanto, en Bosch la democracia se desarrolla no en base sólo a la suma de instituciones formales superpuestas a la sociedad, sino sobre todo, es el resultado de un nivel de conciencia y afirmación en el pueblo, de sus derechos, deberes y libertades; y fundamentalmente, de la existencia de los medios efectivos para el ejercicio de los mismos.
Se trata de una visión radical de la democracia, en cuanto ésta y el poder no se construyen, ni están radicados en las instituciones formales, sino en la conciencia acumulada en lo social, de lo cual, dichas instituciones y poderes vienen a ser una expresión.
En esa visión de la democracia, su fuente primigenia es la soberanía popular y la capacidad de ejercicio efectivo, de la cual los poderes públicos e instituciones deben ser expresión y reflejo.
Es bajo esta premisa fundamental que el ejercicio de la política en Bosch estuvo siempre vinculado a una pedagogía de comunicación tendente a educar al pueblo y a desarrollar su conciencia política.
Es oportuno anotar el papel asignado por Juan Bosch desde el año 1961 al programa Tribuna Democrática, y luego de la fundación del PLD, La Voz del PLD, como concientizador y organizador de ambos partidos.
Pero lo que hay que destacar es que en ambos casos no se trataba de programas vocingleros para hacer denuncias, sino sobre todo, que el eje de uno y otro, fue una dilatada labor de educación política, en la cual se formaron varias generaciones, a través de esas charlas radiales de 15 minutos que impartía, de forma permanente, el profesor Juan Bosch; profesor emérito del pueblo dominicano.
En este contexto es evidente que el liderazgo de Bosch no se produce como resultado de tratativas, componendas, conciliábulos de grupos de poder, para imponerse a la sociedad, sino que se construye desde un ejercicio directo de comunicación y de educación cotidiana, con el pueblo dominicano.
Bosch por igual, se aparta de la tentación demagógica en la construcción de su liderazgo que busca manipular las necesidades de la gente, o sus estados de ánimo momentáneo, o sus apetencias, a fin de ganar simpatía.
Bosch apuesta por el camino largo y difícil del desarrollo de la conciencia ciudadana, porque sabe que sólo un pueblo consciente de sus derechos y de sus aspiraciones puede dar sostén verdadero y no artificial o coyuntural, al proceso de construcción de la democracia.
III. La vinculación en Bosch entre ética y política:
En Juan Bosch, como en muy pocos políticos dominicanos, el ejercicio de la política está vinculado a una vida íntegra; a una actitud de servir y no de servirse de las funciones públicas; es decir a principios y valores éticos.
Sus siete meses de gobierno constituyen, desde la fundación de la República, hasta el presente, un verdadero paradigma de pulcritud y de manejo honesto de los recursos públicos, sólo comparable con las ocasiones en que, el patricio Juan Pablo Duarte, fundador de nuestra nacionalidad, tuvo oportunidad de administrar fondos públicos. Pero, de igual forma, en Juan Bosch, esa ética política estuvo presente en todo el proceso de construcción partidaria, a través del apego y respeto irrestricto, a los métodos de trabajo y a la financiación de la política apoyándose en la colaboración espontánea de la gente.
Juan Bosch es el político dominicano que acuñó la frase de que la política es una actividad de servicio y que a las funciones públicas se va a servir y no a servirse de ella. Se va a defender y proteger el patrimonio público y natural del pueblo dominicano y no a aprovecharse de él o depredarlo. Se va a defender la soberanía nacional y no a hipotecarla o venderla. Se va a buscar el bienestar general del pueblo y no a satisfacer intereses mezquinos de grupos minoritarios. Se gobierna para la búsqueda del bien común y no en función de intereses corporativos.
Como parte de esta ética, Bosch siempre rendía cuentas al pueblo, de las actividades que como político y como partido emprendía.
IV. La visión de Bosch de que la democracia está sometida a una dinámica de construcción permanente:
Al regresar del exilio en el año 1961, a pesar de que Bosch tenía una concepción de la democracia, en mucho, enmarcada en su esquema liberal, que la centra en las libertades individuales, el fortalecimiento de las instituciones y la independencia de los poderes, ya en ese entonces Juan Bosch también tiene una visión de la democracia más profunda que el resto de políticos dominicanos de la época, lo que queda de manifiesto en el discurso político de la campaña del 1961-62 y en el texto constitucional de 1963. En ésta se incluyen importantes derechos sociales fundamentales; el carácter laico del Estado; la eliminación de distintas formas de discriminación por el origen social; su visión de los derechos humanos, entre muchos otros.
Luego del golpe de Estado contra su gobierno; de la segunda intervención norteamericana y de los gobiernos autoritarios de los 12 años del Dr. Balaguer, el pensamiento del profesor Juan Bosch en relación a la democracia, se radicaliza y entonces descubre y denuncia los límites de la democracia representativa. La presenta como una farsa y predica de manera insistente, de cómo en el seno de la misma se pueden propiciar instituciones formalmente legales, aunque carentes de legitimidad, de representatividad y de verdadero contenido y elecciones con fraudes, compra de votos, manipulación y dislocación de votantes, etc., lo que el denominaba “matadero electoral”.
En este momento de laevolución del pensamiento político de Juan Bosch la construcción de la democracia y el proceso de liberación nacional, se hacen uno sólo.
Bosch entonces asume que la construcción de la democracia no es un proceso que puede darse artificiosamente, por una legalidad formal o por una división formal de los poderes públicos, sino sobre todo, como el resultado del desarrollo de la conciencia, de la acción, del empoderamiento del pueblo, como base del poder democrático.
Bosch asume entonces la construcción de la democracia, vinculando el desarrollo de la conciencia política e histórica del pueblo, con el proceso de conquista de la independencia y soberanía nacional, frente a toda nueva forma de colonialismo y de dominio en las relaciones internacionales.La liberación nacional se hace una condición imprescindible para la construcción de la auténtica democracia.
A nuestro modo de ver estos cuatro aspectos citados: el estudio y conocimiento de la sociedad; el papel asignado al pueblo; el vínculo entre ética y política y una visión dinámica y en evolución permanente del proceso histórico son premisas importantes del pensamiento y la acción política de Juan Bosch, para comprender su visión de la democracia.
Las presentes generaciones debemos sentirnos altamente gratificadas al contar con el legado imperecedero de los aportes y del ejemplo de Juan Bosch.
La democracia dominicana tiene aún muchas tareas pendientes, que constituyen un reto para todos nosotros.
Hoy como nunca es necesario armarse de la ética e integridad de Bosch, ante tanta corrupción y descomposición moral. Armarse de su fe en nuestro pueblo como constructor de la democracia. Armarnos de su capacidad de radicalizar la democracia y reinventarla de forma permanente.