Juan Luis Duquela, abrazó la causa de la Independencia
y salvó a Duarte de una persecución

POR ÁNGELA PEÑA
Sobre él recayó la gloria de conducir el bote en que el Padre de la Patria inició su primer exilio, salvándolo de la persecución haitiana. No era dominicano, pero al conocer Santo Domingo quedó prendado de sus encantos y aquí permaneció hasta su muerte. En visitas sucesivas al almacén de Juan José Duarte para adquirir artículos marítimos, conoció a Juan Pablo, del que ya tenía referencias por su amigo Juan Alejandro Acosta, y con ellos y otros febreristas se abrazó a la causa de la Independencia, ofreciendo sus amplios conocimientos náuticos.

 La memorable noche del 27 de Febrero defendió la ciudad desde el río Ozama y días después “ya era uno de los principales oficiales de la naciente flotilla que se inmortalizó en las campañas navales de 1844-1856”.

En ellas estuvo a bordo del bergantín “27 de Febrero”, la goleta “Constitución”, la corbeta “Cibao”, la goleta de guerra “Merced” y como todo un patriota dominicano comandando los puertos de Santo Domingo, Samaná y Puerto Plata.

Juan Luis Duquela figura glorioso en diversos libros del pasado dando cuenta de sus eficientes servicios antes y después de proclamada la Independencia. Pero no fue hasta 1975 cuando se reconoció su labor procera al designar la antigua calle 19 del ensanche Ozama con su nombre, para “rendirle tributo de admiración por haber contribuido a sentar las bases del sentimiento patriótico que alertó a los dominicanos hasta ser enarbolada la bandera de la libertad en la Puerta del Conde”, según reza la resolución edilicia con la denominación.

El padre del ardoroso defensor de la libertad del pueblo dominicano, Juan Duquela Guzmán, procedía de Estados Unidos. Su biznieto, el reconocido médico José María Duquela Morales, lo ubica en Massachusetts mientras que para el genealogista Carlos Larrazábal, era originario de Baltimore. El hijo nació en Curazao, tal vez porque su padre, también marino, se estableció en ese puerto. Su madre era Bárbara Batista. Juan Luis Duquela Batista casó el veintiuno de junio de 1851 con Catalina Marti, curazoleña, y procrearon tres hijos: José María, Hipólito y Quinilio. Los tres aparecen en la prensa de 1911 condenando el asesinato del Presidente Ramón Cáceres.

El historiador Gilberto Odalís Fiallo, quien propuso al Ayuntamiento el tributo de la calle con el nombre de Duquela, es uno de sus más entusiastas biógrafos. A sus datos se han añadido los de la familia, atesorados principalmente por el biznieto del prócer, don José María. Del ilustre navegante dice Fiallo: “Surcó las aguas del Caribe hasta los puertos de Saint Thomas, Curazao, Aruba, La Guaira, hasta el Golfo de México, siendo uno de los primeros en llevar el pabellón dominicano a esas latitudes capitaneando, entre otros, el bergantín Libertad y la goleta 19 de Marzo”.

Francisco del Rosario Sánchez, cuenta Duquela Morales, utilizó los servicios de su antepasado al asignarlo al muelle de Santo Domingo, junto con Juan Alejandro Acosta, “para hacerse cargo de todas las unidades navales haitianas”. Se destaca también su actuación en la batalla de Tortuguero del 15 de abril de 1844, junto a Juan Bautista Cambiaso, Juan Bautista Maggiolo, José Naar y otros. Pero su acción más memorable fue haber logrado la complicidad del capitán curazoleño Juan Evertz, comandante del puerto de Santo Domingo, en agosto de 1843, para conducir a Duarte en la goleta del Capitán Finlay, surta en el antepuerto, para evadir la persecución de los invasores haitianos.

En premio a sus servicios al país, Duquela llegó a ostentar el rango de coronel de la Marina. Murió víctima de la epidemia de viruelas, el veintiséis de enero de 1868 y fue sepultado en el cementerio de la avenida Independencia, donde aún reposan sus restos.

LA DESCENDENCIA

El doctor José María Duquela Morales celebra que su antepasado “se enamorara de la Isla más bella de las Antillas y no quisiera volver a navegar” y siente orgullo “por la rectitud que tuvo en toda su trayectoria de trabajo y en sus relaciones sociales. Pero lo que más admiro es que no siendo dominicano se adhiriera hasta el grado de exponer su vida en beneficio de la Patria”, declara.

Don José es hijo del abogado Osiris Duquela Guillette, de Samaná. Nació en La Vega el diez de junio de 1921 “porque papá era fiscal y fue trasladado por cuestiones políticas”, expresa. En la familia casi todos son médicos y/o marinos, como Juan Luis, el propio don José María, sus hermanos Hipólito y Quinilio Horacio y su hijo Hipólito Emeterio Duquela Martínez, capitán de fragata, médico internista, entre otros.

De Juan Luis Duquela no existió foto. Para pintar el retrato que se exhibe en el Museo Naval del Faro a Colón fue tomada como modelo la fotografía de Bartolo Duquela Guillette, su nieto, de quien se dice guarda mayor parecido físico con su ancestro, unida a las referencias de su fisonomía que se transmitieron a la familia. Don José lo describe “alto, de cabello crespo, facciones regulares, activo de temperamento, trabajador y sumamente honrado. Navegaba desde pequeño y dominaba los idiomas inglés, francés y español”.

Refiere que su bisabuelo vivió siempre en la calle Arzobispo Meriño esquina Conde, frente al Parque Colón, donde hoy funciona una frecuentada cafetería. No era santanista, añade, “y por eso renunció de la Marina cuando la anexión a España”. Con evidente satisfacción expresa la coincidencia de que “todos sus hijos fueron bautizados en la iglesia de Santa Bárbara, en la misma fuente en que Duarte se hizo cristiano”.

La calle, a cuya inauguración asistió el síndico Rafael Estrella Rojas el 27 de octubre de 1975, está localizada en el ensanche Ozama. Nace en la Puerto Rico y se extiende hasta la Autopista Las Américas.