Juan Ventura – Thelma Muñiz Romero

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Murió Thelma Muñiz Romero, luchadora antitrujillista y que realizó labor social. Su deceso ocurrió el 5 de febrero de 2004, a la edad de 99 años, en la ciudad que la vio nacer, en Puerto Plata.

Criada y educada en el hogar de los esposos: del connotado abogado, escritor e historiador, doctor Américo Lugo Herrera (1870-1952) y de su tía Dolores Romero y Correa.

Fue una mujer sumamente culta e inteligente. Una asidua lectora hasta el día de su muerte. Se involucró en el servicio social y de manualidades. No había persona que ella no le sirviera. Era una auténtica servidora social. De una privilegiada memoria para recordar hechos y acontecimientos históricos. No se casó nunca. Es una lástima que no dejara su memoria al lado del doctor Américo Lugo.

Al lado del doctor Lugo fue secretaria y le ayudaba a la confección y preparación del periódico Patria, que editaba él.

Thelma Muñiz Romero combatió a la dictadura de Trujillo y se involucró en los diferentes movimientos antitrujillistas puertoplateños.

El servicio de Inteligencia Militar (SIM) la mantuvo vigilada siempre durante los treinta y un años de férrea dictadura en el país.

Fue ella una de las primeras personas que hizo labor social en el Hospital Ricardo Limardo, de Puerto Plata, cuando el mismo fue instalado a iniciativa del filántropo e íntegro ciudadano, general Ricardo Limardo Ricourt (a) don Bubúl (1862-1945).

Thelma Muñiz Romero nació en la ciudad de Puerto Plata, el 14 de junio de 1905, hija de los señores Salvador Muñiz Castillo (oriundo de Camaguey, Cuba) y Elodia Romero y Correa. El matrimonio Muñiz-Romero, además, procreó los hijos: Anselmo, Américo, Angel B., Luis y José.

Aprendió las primeras letras de la maestra Mary Lithgow (1878-1957). Alcanzó hasta el octavo curso, teniendo entre sus maestras a Carmela Vásquez, Hilda Bain, Manuela Garrido, Delia Quezada, Teresa Gómez, Ana Isabel Jiménez, Celia Loinaz, Flora Castellanos, Silvia Despradel, Carmela Ornes, Martha Núñez, Consuelo González, Gloria Marión, María Sagredo, Amanda Ornes, Marina Coiscou, Altagracia Martínez, Enriqueta Zafra, Ana Emilia Prud Homme, Nigela Quezada, María Luisa Núñez, Lesbia Reyes, y otras.

Su padre Salvador Muñiz Castillo decidió regresar de nuevo a Cuba, dejando todos sus hijos procreados en Puerto Plata, haciéndose cargo de los mismos su hermano Angel B. Muñiz Romero (1895-1974), quien era un próspero comerciante puertoplateño. En Cuba, Salvador Muñiz formó otra familia.

Siendo aún Thelma una adolescente, se fue a vivir a la casa del matrimonio del doctor Américo Lugo y de su tía Dolores Romero y Correa.

En aquel ambiente hogareño, se formó y pudo llegar a ser la secretaria particular del recio intelectual e historiador, como lo fue el doctor Américo Lugo. En la biblioteca de éste leía los clásicos y recibía la orientación de Lugo de que debía leer. Allí se codeó con los escritores e intelectuales que visitaban al doctor Lugo.

El doctor Américo Lugo fundó y dirigió el periódico Patria, el 17 de abril de 1921, en San Pedro de Macorís. Luego dicho periódico es trasladado en 1922 a Santo Domingo. Thelma le ayudaba en la confección y preparación de dicho periódico.

Al lado del doctor Américo Lugo Herrera se hizo antitrujillista.

Fue ella la que pasó a máquina la famosa y explosiva carta, como la calificara el historiador Roberto Cassá, que escribiera Lugo al dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina, en fecha 13 de febrero de 1936, en donde rechazó el calificativo de Historiador Oficial.

Protegió en su casa de Puerto Plata a muchos jóvenes miembros del Movimiento Clandestino 14 de Junio, fundado y liderado por los esposos Manolo Tavárez Justo y Minerva Mirabal, en 1960.

Fue una persona muy servicial a la sociedad puertoplateña en todos los niveles y estratos sociales, donde era conocida con el mote de la “tía del pueblo” porque todo el mundo le decía: “tía Thelma”. Se le respetó y admiró. De una honestidad a toda prueba. No ocupó posición alguna en la administración pública. No pasó factura por sus servicios prestados al país.

La prenda más bella que adornaba su personalidad consistía en que poseía una dicción Castellana perfecta o casi perfecta, la que aprendió junto a su primo hermano sanguíneo, Américo Lugo Romero (a) Chilin, famoso en América por la elegancia de su pronunciación. Al día de hoy, los que tuvieron el honor de conocerlo personalmente y los que lo escucharon a través de sus condiciones en la estación de New York, donde trasmitía las noticias mundiales en la década del 40, lo recuerdan respectivamente y con verdadero afecto, tomado como modelo de locución.

Fue muy amiga del reputado galeno y filántropo vegano-puertoplateño, doctor Rafael Vásquez Paredes (1898-1955).

Los últimos años de su existencia vivió en el hogar de su sobrina, doña Mirna Muñiz Arias (a) Mima.

Con la muerte de Thelma Muñiz Romero, perdió Puerto Plata a una ilustre hija y trabajadora social.

¡Paz a sus restos!