Jueza aboga porque adicción se considere problema salud

21_01_2016 HOY_JUEVES_210116_ El País4 A

A tan solo tres años de creado el Tribunal de Tratamiento bajo Supervisión Judicial (TSJ), ya se empiezan a ver los frutos: 28 adictos, que bajo el sistema tradicional serían considerados delincuentes, pues cometieron delitos menores bajo los efectos de las drogas, son rehabilitados gracias a este programa integral que ofrecen el sistema de justicia y Salud Pública.

La jueza Kenya Romero, titular del Séptimo Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional y responsable del proyecto, afirma que la capacidad operativa de los tribunales está desbordada porque siempre acude el mismo imputado por cometer robos simples, atracos, posesión de drogas u otro delito similar.

“En el fondo el problema del imputado es el consumo y no estábamos abordando la situación como un tema de salud pública, sino desde el aspecto legal”, plantea.

¿Cómo entrar? Acceder al TSJ no es tan simple, se necesita primero el compromiso y voluntad del imputado, de someterse a un tratamiento por adicción.

En el contexto de la medida de coerción del sometido, su abogado o algún familiar hace saber al juez que es consumidor, entonces se difiere el caso ante la jueza Romero.

Una vez apoderada del caso, la magistrada envía a un sicólogo y a un trabajador social a la residencia del imputado, para hacer un levantamiento socioeconómico y familiar.

“El sicólogo hace una evaluación diagnóstica para certificar que esa persona califica desde la perspectiva sanitaria. Ellos remiten un informe a un equipo de siquiatras del Centro de Atención integral a la dependencia (Caid), de Salud Pública, quienes hacen otras analíticas y exámenes de sangre para determinar el tipo de sustancia que consume el imputado; una vez pasa ese proceso, ingresa al proyecto”, explica.

Las personas pueden disfrutar de un tratamiento ambulatorio, es decir, desde su residencia trasladándose al Caid o residencial, cuando por su tipo de consumo deben ser recluidos en lugares como Hogares Crea, para recibir el tratamiento.
Además, tienen audiencias de seguimiento en el tribunal cada 15 o 20 días.

El tratamiento puede durar entre un año a un año y medio, pero siempre dependerá de la voluntad del paciente y del apoyo familiar que tenga.

Siempre que la persona respete los acuerdos arribados con el juez y los médicos se le dan incentivos, como posibilidad de visitar familiares o estudiar algún curso técnico. Si falla, tendría que acudir a mucho más terapias.

Resultados. De los 28 pacientes 10 están a término del tratamiento, dos reciben terapia residencial y 16 ambulatorias.