Jurista español destaca modelo renovó Concordato

Javier Martínez Torron, Durante un Simposio de Derecho y Religión del Caribe se realizará  en el Auditorio I de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), en Santo Domingo Republica Dominicana. 14 de noviembre de 2019. Foto Pedro Sosa
Javier Martínez Torron, Durante un Simposio de Derecho y Religión del Caribe se realizará en el Auditorio I de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), en Santo Domingo Republica Dominicana. 14 de noviembre de 2019. Foto Pedro Sosa

El jurista español Javier Martínez-Torrón, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, resaltó los resultados positivos que tuvo en su país la renovación en 1979 del Concordato, una iniciativa que partió de la Iglesia Católica y las fuerzas políticas de la época y que podría replicarse en otras naciones.
El académico explicó, durante el “Simposio de libertad religiosa del Caribe”, que organiza la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (Pucmm), que este tratado internacional fue suscrito en 1953, durante el régimen del dictador Francisco Franco, pero que tras su muerte se debió renovar el texto para adecuarlo al Concilio Vaticano II y a la Constitución de 1978, como parte de la transición a la democracia.
El especialista en derecho canónico afirma que luego de esta renovación del tratado entre España y la Iglesia Católica, este documento nunca ha sido considerado inconstitucional de parte del supremo intérprete de la Carta Magna, el Tribunal Constitucional.
“Nuestra Constitución admite muchas cosas, y no hay una sola coma del Concordato actual de España que vaya en contra la Constitución. De hecho, cada vez que alguien ha llevado algo en contra del Concordato al Tribunal Constitucional, nunca este órgano jurisdiccional ha dicho que haya una sombra de sospecha de inconstitucionalidad”, expuso el catedrático cordobés.
Martínez-Torrón entiende que el Concordato español “recoge una legítima cooperación del Estado con la Iglesia Católica”, colaboración que también se manifiesta en países que afirman que no es posible llevarla a cabo, como Francia y Estados Unidos.