Jus Sanguini,  Jus Soli

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La nacionalidad se adquiere por herencia, (Jus Sanguini) y/o por derecho propio del suelo (Jus Soli). José Francisco Peña Gómez, de ascendencia haitiana, nació en Mao, la de los bellos atardeceres. Juan Emilio Bosch Gaviño,  en La Vega, producto de padre  catalán  y madre puertorriqueña. Peña Gómez fue el niño mimado de Juan Bosch. Lo declara al dedicarle su libro “Crisis de la Democracia en República Dominicana (1964): “A José Francisco Peña Gómez y en él a la juventud del pueblo, semilla de esperanza de la tierra dominicana.”

José Francisco no defraudó la esperanza de su Maestro. Por mucho tiempo fue vocero y dirigente importante del partido del “Jacho Encendío. El de la “esperanza nacional.”

A la salida de Don Juan, se convirtió en el líder histórico más popular del PRD y posiblemente el de mayor arrastre nacional. Su pueblo lo vio nacer y desarrollarse como un apasionado defensor de la democracia a favor de los más desprotegidos. Ganó honor y fama a nivel internacional, siendo respetado por los líderes más prestigiosos de la social democracia, un movimiento político doctrinario de vasto alcance mundial, que le designara como su representante  para la región de América Latina.

Pero en su país, Peña Gómez, fue negreado y calumniado. Su liderazgo natural, su condición de hombre de bien, de probado nacionalismo, sucumbió por ser negro  y nacido de padres haitianos en un país de negros y mulatos con una fobia atroz  haitianismo.  Inútil y frustratorio su intento de llegar a la Presidencia de la República por el  voto popular. Inútil todo esfuerzo por desmontar una campaña infame e infamante de los “ultra nacionalistas” radicales, donde tampoco faltó la voz del Maestro resentido.

Su muerte temprana no aplacó la amenaza de la “invasión haitiana” ni la virulencia de los ataques, olvidando que somos un país de emigrantes. Que  la diáspora dominicana, esparcida por todas partes del mundo, aumenta expulsada por la Patria que no le dio tierra ni trabajo y que sostiene  con sus remesas. Que igual que allá, los haitianos aquí buscan su mejoría, vejados y explotados por quienes trafican y se lucran con sus necesidades y miserias.

Pretenden ahora consagrar  el Jus Sanguini  negando  el Jus Soli, en un alarde de política patriotera. Resolver la descontrolada y preocupante  penetración haitiana producto de una política migratoria cómplice, mediante una normativa constitucional que complica el problema y nada resuelve. Despreciar el aporte histórico de los inmigrantes. Negarle la nacionalidad a quienes han vivido y han procreado hijos  en el seno de la Nación que usufructúa su trabajo, aun siendo ilegales,  no es justo. Por respeto a la raza humana, han de  mantenerse ambos sistemas y fortalecerse políticas migratorias racionales  de cooperación y acercamiento de ambos pueblos vecinos.

En la Revisora, el voto blanco olvidó a  su líder indiscutible, sumándose a la  iniquidad. El  Partido Morado borró también el legado de su otrora  Maestro y  guía: Un dominicano ilustre,  a quien solo le bastó haber nacido en algún lugar de esta tierra para amarla intensamente. Igual que al fundador de nuestra nacionalidad.