Kansas, Colorado y Oakland,
en una mala temporda en GL

POR ENRIQUE ROJAS
(ESPNdeportes.com).- Ahora que el béisbol se está preparando para tratar de imitar la tradicional Copa Mundial que ha celebrado el fútbol por cerca de 75 años, es propicia la ocasión para plantear a las Grandes Ligas de los Estados Unidos otra alternativa propia del balompié.

Antes que nada, es bueno aclarar que para la mayoría de los aficionados del béisbol nos resulta molestoso, chocante y hasta como un vejamen el tener que admitir que existe otro deporte más universal y apasionante, como es el caso del fútbol.

La sencillez del fútbol se impone sobre la complejidad del béisbol a la hora de atrapar nuevos aficionados. Tomando en cuenta que cada año uno o dos equipos de las Grandes Ligas amenazan con romper todas las marcas negativas y hasta con crear otras, se hace necesario imitar el tradicional sube y baja de las principales ligas profesionales de fútbol.

Además de conquistar el título de liga, los clubes del fútbol europeo (por ejemplo) luchan por posiciones mínimas que les garanticen boletos a la Liga de Campeones y, más importante que todo, a mantenerse en el circuito superior para la temporada venidera.

En el béisbol no es así. Un club como Kansas City puede perder el 80 por ciento de su calendario y tiene garantizado que enfrentará a los Yankees de New York y Medias Rojas de Boston al año siguiente.

La MLB (Grandes Ligas, por sus siglas en inglés) debe plantearse una fórmula mediante la cual obligue a todos sus equipos a conseguir marcas mínimas para mantenerse en el circuito.

El equipo con el peor récord en cada liga (o que no alcance la marca mínima exigida) debería ser enviado a triple A como castigo, mientras que los campeones de las ligas Internacional y Pacifico deberían tomar esos puestos.

Con un sube y baja, Kansas City (13-35), Rockies de Colorado (14-32), Astros de Houston (16-31) y Atléticos de Oakland (17-30) tendrían una razón superior para tratar de mejorar y evitar un descenso a las menores. En el otro lado de la moneda, Indianápolis (30-18), Buffalo (29-17), Toledo (28-18) y Norfolk (28-21) en la Liga Internacional, y Albuquerque (27-22), Salt Lake (26-20) y Las Vegas (25-22) en la Liga del Pacifico, estarían jugando por un ascenso a las Grandes Ligas.

Es verdad que no todas las ciudades de triple A tienen condiciones para albergar franquicias de Grandes Ligas, pero consideren lo siguiente:

La MLB mantuvo por más de 30 años un club (Expos) en un estadio de atlestismo (Olympique Stadium) en una ciudad de habla francesa y aficionada al hockey sobre hielo (Montreal) y hasta llegó al extremo de reubicarlo como local en San Juan (Puerto Rico), en el Caribe.

Está claro que Salt Lake o Las Vegas estarían más preparadas que Montreal o San Juan para albergar una franquicia de Grandes Ligas.

Además, es seguro que tener equipos de las Grandes Ligas por los alrededores aunque sea solamente por un año llevará más aficionados a Las Vegas, Salt Lake o Albuquerque que los 13,479 aficionados por juego que asisten a Tampa Bay actualmente.

La creación de los juegos interligas y el puesto Wild Card para la postemporada, copiados del fútbol americano y otras ligas, probaron ser positivos.

Ahora la MLB tiene que seguir buscando alternativas para asegurarse de que los aficionados tengan algunas razones para sacrificarse y asistir a una serie entre los Tigres de Detroit y los Rockies de Colorado (10-12 de junio).

En una reciente serie de cuatro juegos entre Tampa Bay y Reales en Kansas City acudieron 59,505aficionados, un promedio de 14,800 personas por juego. El primer partido (12 de mayo) fue disfrutado por 10,800 aficionados.

Todos los cambios son difíciles. Un proyecto como el que proponemos tendría que pasar por varias rondas de estudios y enmiendas, pero en esencia trataría de aumentar el interés y la competitividad en las Grandes Ligas.