¡KIKITO RODRIGUEZ Entre la acción y el azar!

25_03_2017  25-03-2017 areito Areíto8

Entre la acción y el azar, estallan la preciosidad y lo enigmático. Entre el hecho y el acaso, resuena toda la poesía: la belleza inefable de lo desconocido. Construcción, destrucción y creación. Aventura, riesgo, accidente y contingencia. He aquí siete conceptos clave en la poética pictórica de Francisco-Kikito-Rodríguez (1963), destacado artista dominicano establecido durante casi tres décadas en la ciudad de Nueva York y en cuyas obras pictóricas recientes advertimos los resultados de un largo proceso de experimentación con las principales técnicas y estilos estéticos vanguardistas.
Pintor, escultor, instalador y diseñador gráfico, Kikito Rodríguez utiliza la acrílica, la tinta y el óleo para crear obras pictóricas en técnica mixta sobre tela en las que estalla un insólito flujo de imágenes, atmósferas, alusiones y espacios cromáticos metamórficos que al mismo tiempo suscitan sorpresas, desasosiego y perplejidad, además de una intensa experiencia placentera en nuestra percepción.
En efecto, en obras como las tituladas “Cave”, “Paisaje I”, “Sin título II”, “Retrato místico”, “Retrato celestial”, “Retrato inhóspito”, “Murmullo al viento”, “Medio oriente”, “Espacio negro”, “Caída libre”, “Spring waiting” y “Azul y violeta”, nuestro artista juega con gamas de colores cálidos y fríos que al fundirse y difuminarse en las superficies nos llevan a percibir un vertiginoso torrente imagético que impacta especialmente por su extraordinaria capacidad evocadora.
Kikito Rodríguez es un artista con inclinaciones intelectuales que le inducen constantemente hacia el ensayo experimental en el proceso de materialización de sus ingeniosas tentativas simbólicas, enfatizando sobre los procesos expresivos generados a partir de la acción, lo accidental, el azar y lo contingente, apelaciones que marcan de manera radical su itinerario creativo durante las últimas dos décadas. En este trayecto, Rodríguez materializa una producción desarrollada con asombrosa espontaneidad y siguiendo su propia pulsión creativa.
En su práctica creadora, Kikito Rodríguez asimila y transmuta conceptos propios del Expresionismo Abstracto, la Abstracción Lírica y el Informalismo, acometiendo el acto pictórico desde el gesto y la materia como acción poética absoluta, otorgando una importancia enorme a los recursos de la intuición, el accidente, la vitalidad del gestual expresivo y la capacidad sugestiva de la superficie. La suya es una propuesta pictórica eminentemente lúdica en la que consigue una formidable combinación de manchas, gestos y formas cromáticas que alejan su producción de todo significado concreto, dogmatico o terminante.
En estas pinturas, el color, la gestualidad, las referencias oníricas y las remisiones hacia lo intangible, adquieren suprema importancia. Particularmente, el gesto nervioso, la pincelada volátil, la mancha expansiva, la liquidez del medium y la utilización de los empastes matéricos de vehemencia incontenible, nos recuerdan los ejercicios pictóricos de los célebres artistas japoneses Jiro Yoshihara (1905-1972), Sadamasa Motonaga (1922-2011), Kazuo Shiraga (1924-2008) y Shozo Shimamoto (1928-2013), fundadores de los grupos “Zero-kai” y “Gutay” hacia principios de la segunda mitad del siglo XX y defensores radicales de la práctica pictórica a partir del vacío, la acción, la pulsión interior y la extrema libertad creativa.
Precisamente, en los meses de abril y junio del pasado año, tuve la oportunidad de visitar a Kikito Rodríguez en su taller de 9 North Broadway, Yonkers, NY. En ambas ocasiones, hablamos largamente sobre la obra de Kazuo Shiraga, vinculado permanentemente a las vanguardias históricas orientales y occidentales como pionero de la performance e introductor del “action painting” en Japón. Shiraga fue un artista que siempre se mantuvo investigando, experimentando y renovándose, haciendo de su vida creadora una búsqueda y un aprendizaje permanentes.
Kikito Rodríguez, también adopta el automatismo para transmitir la energía del gesto cuando ataca la tela en blanco al mismo tiempo que asimila la manera de acentuar los vaporosos campos cromáticos de inevitables remisiones metafísicas. En sus pinturas, apreciamos de inmediato el carácter decidido de su personalidad creadora. En sus juegos cromáticos, alterna y fusiona de manera brillante las gamas rojas, azules, verdes amarillas, grises, doradas, plateadas, azules y violetas, reforzando la intensidad expresiva y la sensación de inquietud que emanan de las superficies.
Asimismo, las obras pictóricas recientes de Kikito Rodríguez nos remiten hacia la rebeldía, lo energético, lo simbólico, lo espiritual, lo ideológico, lo utópico y la belleza indecible de lo atemporal. Se trata de una pintura liberada de la dicotomía fondo-forma, donde el artista procede evitando que la objetividad y la técnica predominen sobre el acto creativo; repudiando todo intento de representación y eludiendo las reflexiones lógicas que puedan empañar la pureza de la obra. A través de estas pinturas, Rodríguez pone en acción los recursos del automatismo, el pensamiento imaginativo y el expresionismo irracional para hablarnos con sublime elocuencia de la libertad creativa, la infinidad cósmica, la celebración del instante existencial y de su propio proceso creador.