La “vieja” ciudad  York

http://hoy.com.do/image/article/336/460x390/0/6A5387A2-16B1-458A-A784-A398BED8A2B6.jpeg

EFE. REPORTAJE. No encontrará ni el multiculturalismo ni el ritmo frenético de la “nueva” York, ni tampoco sus rascacielos. Pero razones no le van a faltar para disfrutar de una visita a la “vieja” York, una ciudad con pasado milenario que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos. Aquí le proponemos algunas.

En la ciudad encontraremos la mayor catedral gótica del norte de Europa, el famoso York Minster. Su construcción se prolongó durante 250 años, de 1220 a 1470.

Antes de llamarse York, la ciudad respondía al nombre de Jorvik y vivía bajo dominación vikinga. Un museo, el Jorvik Viking Center, permite conocer cómo era entonces la vida de sus habitantes.

York ha sido declarada “oficialmente” la ciudad más embrujada de Europa.

Las calles de York encierran más de 2000 años de historia. Por citar sólo dos ejemplos, en esa ciudad del norte de Inglaterra fue proclamado emperador Constantino el Grande, el único coronado fuera de Roma, y York, entonces Jorvik, vivió bajo dominio vikingo alrededor de un siglo, entre mediados del siglo IX a mediados del siglo X.

Cada episodio histórico ha ido dejando una huella en la fisonomía urbana de la ciudad. Por ello uno de los mayores placeres que ofrece York a sus visitantes es pasear por ella. Bañado por dos ríos, el Ouze y el Foss, el casco antiguo de la ciudad está repleto de pintorescas calles, entre las que destaca The Shambles, considerada la vía comercial más antigua de Europa.

Esa angosta calle medieval aparece mencionada incluso en el libro “Domesday” de 1086, encargado por Guillermo el conquistador y que documenta la vida en la Inglaterra de esos años.

El nombre de la calle procede del vocablo sajón “fleshammels”, que significa “la calle de los carniceros”, porque allí se asentaba ese gremio.

En la actualidad, las carnicerías han sido sustituidas por lujosas tiendas destinadas principalmente al turista.

El casco histórico de York, elegida ciudad europea del turismo en 2008 por la European Cities Marketing (la red líder de oficinas de turismo de Europa), está rodeado por unas murallas medievales que, con sus 3.4 kilómetros, son las más largas de Inglaterra.

Recorrerlas es uno de los paseos más agradables que ofrece la población. Por eso, cada año, lo hacen alrededor de 2.5 de los 4.1 millones de personas que anualmente visitan York.

Otros paseos interesantes son los famosos “Ghost hunts”, visitas guiadas por los principales puntos de la ciudad por un misterioso personaje que adereza sus relatos con historias sangrientas. Y es que York, proclamada en 2002 como la ciudad más embrujada de Europa por la International Ghost Research Foundation, es rica en historias sangrientas.

Si lo que prefiere son los museos, en York encontrará una gran oferta, con más de 30 museos y atracciones turísticas de las que destacamos el Jorvik Viking Center y el Museo Nacional del Ferrocarril.

Si es un amante de los trenes, no se pierda el Museo Nacional del Ferrocarril, que alberga más de 100 locomotoras, además de otras piezas, que cuentan la historia de los ferrocarriles desde el siglo XIX a nuestros días.

Frente a otras ciudades inglesas, como su vecina Leeds, York no se caracteriza por su multiculturalismo, aunque sí ha sabido combinar su tradicional carácter inglés con una rica oferta de arte contemporáneo, modernos restaurantes y bares con vistas al pintoresco río Ouse y una bulliciosa vida nocturna.

Imagen del río Ouse, uno de los dos que bañan la ciudad y por donde se organizan paseos en barco. Vista de la ciudad con el York Minster al fondo. Uno de los puentes de la ciudad sobre el río Ouse. Si quiere darse un lujo, su opción es hotel Middlethorpe Hall, York, una antigua casa de campo construida en 1699 que se asienta sobre un jardín de ocho hectáreas y que cuenta con spa, piscina y un restaurante. (www.middlethorpe.com). Las opciones para disfrutar de la comida tradicional británica no faltan en York. El restaurante Nineteen, posiblemente el más antiguo de la ciudad, ofrece una carta tradicional en la que no faltan las innovaciones.