La amarga historia de la eterna deuda externa de la República Dominicana

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POR FAUSTO ADAMES
La deuda pública externa global se ha incrementado en 83.5% en los  últimos 6 años y aunque sin muchos alardes ni aspavientos el pasado mes de marzo la presente administración emitió sus bonos soberanos, en esta ocasión de color morado y por un monto de US$300 millones, cantidad considerablemente inferior a la de US$1,100 millones realizada por las pasadas autoridades, no se vislumbra un descenso considerable en el nivel de endeudamiento externo en lo inmediato.

No obstante, de acuerdo con el Balance de las Economías de América Latina  2005, elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la actual administración del presidente Leonel Fernández ha logrado contener en forma impresionante, el avance desmedido que mostraba el endeudamiento externo dominicano en el último cuatrienio.

También se aclara que el gobierno actual ha colocado sus bonos con la buena intención de buscar soluciones a largo plazo que contribuyan a mejorar el problema eléctrico, y los efectos negativos de esta emisión podrían haber pasado “cuasi” desapercibidos, de no ser porque el sector externo de la economía dominicana, medido en términos del resultado global de su balanza de pagos, finalizó el primer trimestre del año con un balance deficitario de US$40.5 millones, lo que representó unos pocos RD$1,300 millones.

De acuerdo con el Banco Central, el factor determinante de este déficit fue el aumento de los pagos al exterior, debido a la cancelación anticipada del saldo de la deuda con la empresa Unión Fenosa. También la inversión extranjera de cartera fue superior en unos US$324.5 millones con respecto a la realizada el primer trimestre del año pasado, como consecuencia de esta acción.

Es doloroso recordar que desde hace varios años se están destinando cuantiosos recursos para el sector eléctrico. Solo basta citar el informe que rindió al FMI la comisión que investigó el impacto que tuvo la recompra de las Edes en el 2003, cuyos resultados arrojaron que esa operación aumentó la deuda pública interna y externa en US$692.6 millones, lo que provocó un 47.9% de incremento de la deuda externa en términos relativos.

Pero lo más importante es que esta recién emisión ha incrementado los pagos al exterior del Gobierno para inicios del 2006, puesto que durante el primer trimestre del año el sector público dominicano recibió desembolsos por US$509.3 millones, lo cual representó un aumento de 106.2% respecto a igual período de 2005. Dicho incremento se debió fundamentalmente a la colocación antes mencionada, realizada a una tasa de interés de 8.63% con el objetivo de cancelar la deuda con Unión Fenosa que vencía en el 2015, de acuerdo con el informe oficial del Banco Central.

No obstante, esta cancelación le representó al Gobierno un ahorro en el pago de la deuda por US$29.3 millones. La referida emisión, quinta que realiza el Gobierno y la de mayor plazo, a 20 años, deberá ser honrada en tres cuotas anuales iguales y consecutivas de US$100 millones cada una, a partir del 20 de abril del 2025.

Servicio de la deuda

Por el otro lado, el pago del servicio de la deuda pública externa ha seguido realizándose de manera oportuna, puesto que durante el período enero-marzo de este año se honraron obligaciones por US$519.4 millones, lo que reportó un incremento de 209% respecto a igual período del año pasado, del cual el 85% se explica por la referida cancelación anticipada de la deuda con Unión Fenosa. Del total pagado, el 77.9% corresponde a principal y el resto a costos financieros, de acuerdo con el informe del Banco Central.

Cabe explicar que según la metodología que establece la quinta versión del Manual de Balanza de Pagos, la emisión de bonos soberanos debe registrarse como inversión de cartera y no como un desembolso de préstamo a favor del gobierno. En cambio, conforme a la metodología de registro de la deuda externa, dicha emisión forma parte del stock de deuda y se registra como un desembolso.  

Mientras tanto, algunos economistas plantean que la presente administración podría verse en aprietos y enfrentar problemas de liquidez cuando intente realizar el pago del servicio de la deuda externa para el año que viene. Según estos economistas el gobierno deberá pagar alrededor de US$1,000 millones a sus acreedores internacionales, lo cual representa una pesada carga en comparación con el nivel de reservas internacionales netas con que cuenta el Banco Central.

En efecto, informaciones aportadas por la Secretaría de Finanzas revelan que el pago total del servicio de la duda para este año alcanzará los US$736.5 millones, mientras para el 2007, los pagos del servicio de la deuda totalizarán unos US$933.6 millones, según la institución oficial.

Cabe destacar que durante los últimos dos años el gobierno se ha beneficiado de la reestructuración de la deuda externa. Esta posposición de pago de deuda ha permitido a las autoridades tener disponibilidad de recursos frescos para dedicarlos a obras de infraestructura.

La deuda externa en el período 1996-2000

Por otra parte, el primer Gobierno del doctor Leonel Fernández encontró una deuda externa que ascendía a US$3,994 millones a finales del 1996, y la dejó en US$3,676 millones al término de su gestión en el año 2000, lo cual indica que esta disminuyó de manera importante, hecho que permitió que el país no siguiera por el nefasto camino del endeudamiento externo irresponsable como solución a los problemas coyunturales de la economía. De acuerdo con las propias palabras del presidente Fernández, la deuda se redujo en cerca de un 10% en términos relativos en su primer período de Gobierno, lo que significó para el Estado dominicano un ahorro de recursos por más de US$300 millones.

La deuda en el período  2000-2004

Mientras para inicios del 2001, el gobierno del ingeniero Hipólito Mejía, por su parte, comenzó a defender la tesis de que República Dominicana era uno de los países menos endeudados de América Latina. Esa justificación fue la base para que se hicieran dos emisiones de bonos soberanos por un monto conjunto de US$1,100 millones, en ese período gubernamental, además de otros préstamos con bancos internacionales privados y organismos multilaterales.

Para ese entonces tampoco se contaba con el “shock interno” de la quiebra de tres bancos comerciales que obligó al Banco Central a ceder facilidades en aportes de liquidez, con pagos de adelantos y redescuentos por RD$98 mil millones a esas entidades financieras quebradas, lo que incluyó garantizarles los ahorros a los clientes de esas instituciones por un monto de  RD$60 mil millones.

Anterior a ese hecho, a finales del 2001 el monto de la deuda se había situado en US$4,137.3 millones, de los cuales el 28% correspondía a préstamos contraídos por la banca privada y el resto con entidades multilaterales y empréstitos con otras naciones.

De hecho, para ese año la deuda con la banca privada registró un importante aumento con relación al nivel alcanzado para el 2000, cuando registraba un 18.9% de incremento,  lo que en su momento rompió con la tendencia registrada en el último lustro. Este incremento es considerado una importante causa del elevado servicio de la deuda en dólares que tiene el Gobierno dominicano en la actualidad, lo que fue incrementado con la segunda emisión de bonos soberanos por US$600 millones, emitidos en enero del 2003.

Luego, para ese mimo año, con el incremento de la deuda interna causado por el pago de los intereses de los certificados financieros que el Banco Central emitió para rescatar a tres bancos quebrados, sumado a atrasos con suplidores del Estado y la compra de las Edes, la deuda externa alcanzó niveles insostenibles.

O sea que que hasta octubre de ese año el monto de la deuda externa ascendía a US$5,261 millones, lo que representaba un incremento de 42.8% con relación al monto registrado en el 2000, que era de US$3,682.12 millones.

Informe de la CEPAL

Mientras tanto, la CEPAL indica que al mes de junio del 2005 el monto total de la deuda externa pública ascendía a US$6.448 millones, suma muy similar al monto registrado en diciembre del 2004. De acuerdo con el último informe de la CEPAL, la renegociación de los bonos soberanos y la deuda con el Club de París permitió reducir el pago de intereses y regularizar los atrasos. Luego de esterilizar la liquidez excedente derivada de la crisis bancaria, la política monetaria se orientó en combatir la inflación, privilegiando el control de la base monetaria y respetando los límites de expansión preestablecidos.

El principal instrumento de control monetario fueron las operaciones de mercado abierto, pero también se recurrió a encajes remunerados. Hasta octubre del 2005, el acervo de certificados de inversión se elevó en 4,8% respecto a diciembre del año anterior, monto que equivalía al 16,3% del PIB, a la vez que las tasas de interés para estos certificados se redujeron en septiembre del año pasado en 11,3% con respecto al 32,4% observado el año anterior. En síntesis, la historia dominicana enseña que cuando hay que aplicar una política de ajuste derivada de una crisis económica, los pobres son los más perjudicados. Desde la caída de la dictadura de Trujillo hasta el gobierno de Hipólito Mejía la política de reajuste económico ha sido la de recurrir al endeudamiento externo para resolver los problemas circunstanciales de la economía. Sin embargo, las consecuencias del pago de la deuda en la política social se evidencian en la falta de recursos para invertir en áreas vitales como la salud, educación, vivienda, deportes, recreación, asistencia social, alcantarillado, agua potable, medio ambiente, recursos naturales y servicios municipales, entre otros.