La aniquilación de la humanidad

26_03_2020 HOY_JUEVES_260320_ Opinión6 A

No había existido una era de la humanidad, como la actual, que se pareciera a un presagio de la aniquilación de la raza humana por un virus muy letal sin una cura disponible. Esto es algo muy superior al exterminio ocurrido en las dos guerras mundiales del siglo pasado. Así mismo por la pandemia de la influenza o gripe española de 1918 y la peste negra de 1350 cuyas cuotas superaron, una los 50 millones de muertos y la segunda los 200 millones despoblando a Europa.
La aparición de la gripe española coincidió con las celebraciones del final de la I Guerra Mundial. Todo el mundo había organizado festivales de todo tipo para conmemorar tan fausto acontecimiento. Era que había dejado un trago muy amargo en la mente de la población mundial en especial la de Europa. En Santo Domingo, en medio de la intervención americana de 1916, esa epidemia llegaría en noviembre de 1918 desde Cuba y en el medio de las fiestas organizadas en Santo Domingo para tal evento de la victoria. Al final la cuota de fallecidos subió por encima de los cinco mil muertos. Esa vez los soldados de la ocupación americana aplicaron inmediatamente una serie de medidas sanitarias muy similares a las que ahora se aplican para combatir el coronavirus.
Periódicamente la humanidad se ve impactada por reacciones de la Naturaleza. Esta hace aparecer plagas bíblicas que perturban la vida en los conglomerados humanos. Tal aniquilación humana fue similar a la producida por los conquistadores españoles en el siglo XVI en México, que con el virus de la viruela, hizo mermar considerablemente la población de los aztecas.
Otras plagas en tiempo del imperio romano impactaron en el ocaso y caída de ese imperio como una denominada de Justiniano en el siglo I que aniquiló a Estambul y fue aprovechado por los árabes para su avance hacia Europa.
En nuestro tiempo llegaron de África el ébola y también el sida, que desde 1982, se ha instalado en el mundo con una alta cuota anual de fallecidos pero ya con retrovirales existentes para combatirla eficazmente. Acuérdese que el ébola en África diezmó a tribus enteras y anualmente cobra una alta cuota de fallecidos en un ambiente adecuado para el avance de este tipo de virus. Imaginémonos que ocurrirá en ese continente cuando el coronavirus inicie su avance pleno.
También existen las famosas plagas de Egipto. La Biblia las narra de cómo fueron necesarias para ablandar el corazón del faraón para permitir la salida de los judíos a pedido de Moisés por órdenes de Dios. Los judíos habían estado esclavizados por varios siglos y eran los productores de la riqueza para ese país. Fue necesaria la intervención divina para doblegar la terquedad del faraón para permitir la salida de los judíos. Estos iniciaron su éxodo de 40 años para llegar a la Tierra Prometida.

Y de repente, en pleno siglo XXI, la humanidad se estremece, se atemoriza y no sabe qué pensar ante el avance indetenible del coronavirus o Covid-19. Para esta fecha supera los 16 mil muertos y en el país las cifras de los afectados crece cada día en forma exponencial y ya se acerca a los 400 afectados. Suerte que todavía la cuota de los fallecidos está por debajo de la de otros países del continente.

Parece que la humanidad con el progresivo avance de la pandemia estará expuesta a verse sacudida de mala manera por ese terrible virus. Este acaba ahogando a los afectados y agrava en especial a los envejecientes con pocas defensas y sujetos a enfermedades como la diabetes, cáncer o hipertensión. Ya Italia ha colapsado y está recibiendo una amplia ayuda de Cuba y de Rusia que han enviado personal especializado y equipos para integrarlos a los abatidos italianos, que por su descuido e ignorar las directrices de las autoridades para aplicar las medidas restrictivas a tiempo, están viendo como el país, con más de siete mil muertos contabilizados, se le diluye. Eso fue similar a lo que ocurrió cuando la peste negra arrasó con Europa y con Italia en particular en el siglo XIV.

Los más de siete mil millones de habitantes que pueblan el planeta podrían verse afectados por ese virus. Serían con síntomas de una simple gripe hasta llegar a las severas complicaciones de ser aniquilados de la faz de la Tierra. Es como si se tratara de un proceso de limpieza de la raza humana para hacer renacer la nueva criatura con más sentido de responsabilidad y conscientes de sus obligaciones que seguirían siendo las mismas para preservar el planeta.